El pescado mejora la inteligencia y calidad de sueño en escolares

Investigación demuestra que el sueño puede servir como un mediador entre el consumo frecuente de pescado y la capacidad intelectual mejorada.

El pescado contiene ácio graso omega -3.
El pescado contiene ácio graso omega -3. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

El consumo de pescado entre niños en edad escolar se asocia a una mejor capacidad intelectual y calidad de sueño, gracias a su contenido de ácidos grasos omega - 3, según investigadores de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.

El estudio realizado en China fue aplicado en 541 niños de 12 años y evaluó la frecuencia con que consumían la carne de pescado. Del total de participantes, 137 lo hacían a menudo (al menos una vez por semana), 315 lo hacían algunas veces (2-3 veces por mes), y 89 nunca o rara vez comió pescado (menos de 2 veces por mes).

Los niños que consumían pescado con frecuencia cuando tenían entre 9 y 11 años obtuvieron más puntaje de coeficiente intelectual en comparación con aquellos que nunca o rara vez comieron pescado. Asimismo, presentaron menos puntaje de perturbación de sueño.

"Es importante destacar que nuestros hallazgos también son novedosos para demostrar que el sueño puede servir como un mediador entre el consumo frecuente de pescado y la capacidad cognitiva mejorada", señalan los autores según recoge Nature.

En su argumentación, los investigadores destacan que la calidad de sueño facilita el aprendizaje, la memoria de trabajo, la consolidación de la memoria y la plasticidad neuronal.

"Los investigadores concluyen que por su alto contenido en ácidos grasos omega -3, el consumo de pescado es recomendable para la salud de los niños, y sugieren que los padres incluyan pescado desde los 10 meses de edad, para acostumbrarlos al sabor y olor de la carne", señala Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias.

La ingesta de pescado contribuye a la salud durante el embarazo, se asocia con mejores resultados del desarrollo neurológico en bebés y niños pequeños, mejora el rendimiento académico en adolescentes, y reduce el deterioro cognitivo y la demencia en personas mayores.