La neurociencia ayuda a los restaurantes a que comas más

Hay una suerte de ‘trucos’ que los propietarios de restaurantes conocen y suelen aplicar para motivar al comensal e inducirlos a comer.

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Los locales que utilizan cubiertos de metal son percibidos como aquellos que ofrecen platillos de mejor calidad y de mejor sabor, según una Universidad Politécnica de Valencia. | Fuente: Getty Images

El hambre o el antojo no es lo único que te impulsa a comer más. La percepción visual juega un rol muy importante, según un estudio del Instituto Nacional de Genética de Shizuoka, en Japón.

De acuerdo a la investigación, el hipotálamo del cerebro recibe la información que ingresa por nuestros ojos y de esa forma se regula el hambre y la saciedad.

Hay una suerte de ‘trucos’ que los propietarios de restaurantes conocen y suelen aplicar para motivar al comensal e inducirlos a comer. Estas estrategias suelen valerse de la vajilla.

“Si el alimento lo coloco en un plato tendido y amplio en su diámetro, da la impresión de que estoy comiendo menos, eso me da la licencia de comerme un postre porque creo que he comido menos. Si la misma cantidad la sirvo en un plato de diámetro menor, donde parece lleno, la persona cree que ha comido más y ya no come postre”, comenta la nutricionista y dietista Sara Abu Sabbah.

La forma en que se sirve el plato, es decir, la manera cómo se presenta el alimento, también es una estrategia incluso para tratamientos nutricionales.
La forma en que se sirve el plato, es decir, la manera cómo se presenta el alimento, también es una estrategia incluso para tratamientos nutricionales. | Fuente: Getty Images

Lo mismo pasa con los vasos y los jugos. La misma cantidad puede estar presente en un vaso más alto o más bajo, y la percepción es diferente. La persona va a creer que ha tomado más en vaso pequeño, cuando en realidad es la misma cantidad del vaso grande”, agrega la especialista.

Un estudio del Instituto Max Planck, de Alemania, comprobó que el aspecto de la comida puede disparar la hormona grielina, que despierta la sensación de apetito.

Entre las argucias para seducir a los comensales también hay que incluir la forma en que se sirve el plato, es decir, la manera cómo se presenta el alimento. Esta estrategia se puede utilizar en tratamientos nutricionales y también en casa, destaca Abu Sabbah.

“Los pacientes entienden a la ensalada como recontra aburrida, pero si lo convierto en plato de fondo, donde coloco un filete de pollo bañado en ajonjolí, y hago un aliño de sabor dulce, hago cambiar la predisposición de la gente frente a la ensalada, logrando que cambie de hábito y que cambie de ingesta diaria. También se puede aplicar esto con niños”.