Las grasas y su impacto en la salud

Las grasas son necesarias y si mejoramos la calidad de las mismas en nuestra dieta, reduciremos la posibilidad de presentar enfermedades crónicas y degenerativas.

Es importante leer las etiquetas de información nutricional en los alimentos, para conocer qué tipos de grasas y en qué cantidad ingerirlas. | Fuente: Getty Images

Las grasas están dentro y fuera de nosotros, en nuestro organismo (un 25% de nuestro cuerpo es grasa) y en nuestros alimentos (30% de alimentos que ingerimos a diario). Son nutrientes fundamentales e imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.

Las grasas nos aportan energía, permiten el desarrollo y actividad cerebral, regulan la inflamación y temperatura, protegen los órganos mediante la amortiguación, transportan vitaminas, forman parte de la estructura de todas las células de nuestro cuerpo, de las hormonas y de los ácidos biliares, mantienen la piel y el cabello en buenas condiciones, entre otras funciones.

Las grasas saludables están presentes en los alimentos que podemos consumir diariamente. | Fuente: Getty Images


La grasa en nuestro cuerpo puede ser:

Colesterol. Se encuentra en la membrana de las células y en la sangre. Nuestro hígado puede producirlo (colesterol endógeno) o  podemos ingerirlo en los alimentos (colesterol exógeno).

Hay dos tipos: el bueno o “HDL” (High Density Lipoprotein) que limpia el colesterol depositado en las arterias y el malo o “LDL” (Low Density Protein) que se deposita en las arterias produciendo arterioesclerosis (alteración vascular, donde las paredes arteriales se endurecen y pierden elasticidad, acumulando calcio y grasa), es un factor de riesgo cardiovascular.

Triglicéridos. Tipo de grasa que circula en sangre y está depositada como tejido adiposo en el cuerpo. Son absorbidos a través de los alimentos. El azúcar, los carbohidratos horneados y el alcohol se transformen en triglicéridos.

Conocer qué tipo de grasas consumimos es importante para la salud. | Fuente: Getty Images

La grasa  en nuestra dieta puede ser:

Saturadas. Son sólidas a temperatura ambiente, elevan el colesterol malo o LDL. Su principal fuente son las grasas de origen animal (tocino, sebo, mantecas, lácteos, embutidos etc.). Debemos evitarlas en medida de lo posible.

Insaturadas. Son líquidas a temperatura ambiente y comúnmente se les conoce como aceites. Elevan los niveles de colesterol bueno o HDL, reducen el LDL y los triglicéridos en sangre, recogen la grasa depositada en las arterias. Suelen ser de origen vegetal y pueden ser grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, formadas por ácidos grasos de las series omega-3, omega-6 que se denominan "esenciales", debido a que el organismo no los puede producir, se tienen que ingerir. Están en los pescados, el aceite de oliva, la palta, las semillas oleaginosas como el girasol, y  en los frutos secos como nueces y almendras.


Las grasas trans son más económicas y se utilizan para procesar productos comerciales. | Fuente: Getty Images

Grasas Trans. Se utilizan para procesar ciertos productos comerciales horneados, fritos,  envasados o embolsados y en la comida rápida. Prolongan la fecha de vencimiento de los alimentos y son grasas más económicas, mucho más perjudiciales ya que obliteran las arterias, elevan el colesterol LDL y los triglicéridos en sangre.

Las grasas son necesarias, si mejoramos la calidad de las mismas en nuestra dieta  reduciremos la posibilidad de presentar enfermedades crónico degenerativas como la diabetes, Alzheimer, obesidad, etc. A mejor calidad de grasas incorporemos en nuestra dieta, mejor salud y bienestar tendremos.

Es importante leer las etiquetas de información nutricional en los alimentos, la cual le ayudará a conocer qué tipos de grasas y en qué cantidad ingerir.