Proteínas y rehidratantes: La dieta de un deportista de alta competencia

¿Pueden las personas normales imitar la dieta de un deportista de alta competencia? El físico de jugadores como Paolo Guerrero y Jefferson Farfán requiere de una alimentación especial.

Deportistas como Paolo Guerrero y Jefferson Farfán llevan una dieta exigente desde que empiezan a dominar el balón. Su disciplina no solo los lleva a levantarse a las 5 de la mañana, sino también a calcular las porciones de comida que ingiere su cuerpo. Este mecanismo nutricional, sin embargo, no puede ser replicado por una persona que no practique algún deporte de alta competencia, ya que no gasta la misma cantidad de energía que un deportista.

La alimentación de un deportista de alta competencia se calcula en función al tiempo de entrenamiento, los lugares que visita, la talla y el peso. Las reglas básicas de un competidor son dormir 8 horas antes del entrenamiento de madrugada y ser disciplinado con las dietas dictadas por los nutricionistas.

“Nosotros hacemos un resumen de nutrición apenas el atleta llega del país donde juega”, comenta Julio Grados, especialista en medicina deportiva del Instituto Peruano del Deporte (IPD), quien además evalúo, en los inicios de sus carreras, a Paolo Guerrero, Jefferson Farfán y Christian Cueva.

“Cuando Cueva vino de Huamachuco al equipo de la San Martín era de baja estatura y tenía poco músculo. La primera preocupación luego de los estudios que le realizamos era que crezca en altura, pero eso no pasaría porque sus padres no son muy altos. Entonces, se explotó su parte muscular. Inicialmente le dimos hasta 3 o 4  raciones de comida porque no venía con una buena alimentación de su pueblo. Posteriormente hicimos que bajara de peso”, cuenta Grados.

 

Con el tiempo, un futbolista adopta una costumbre alimenticia saludable y esta indica su óptimo desempeño en la cancha. Ellos no consumen mucho arroz, comen carnes acompañadas de pastas en el almuerzo, muchos frutos secos y verduras en las demás comidas, toman 4 litros de agua al día, tienen meriendas a mitad de mañana y mitad de tarde y beben muchos rehidratantes.

“Paolo Guerrero sigue una nutrición deportiva desde los 17 años. Se convirtió en un Dios del fútbol porque tiene experiencia en el cuidado de su cuerpo. De niños, tanto Jefferson Farfán como él tuvieron el apoyo de su familia. Doña Peta le enviaba a Paolo un táper con su almuerzo para que comiera en la Videna. Recuerdo que Jefferson Farfán comía más que él (Paolo). Eso cambió al irse a Europa, ya que son otros los regímenes alimenticios allá. Ya como profesionales, ambos saben muy bien qué comer y qué no”, comenta el especialista.

Un deportista sabe nivelar su nivel proteico, ya que sus músculos se nutren de proteínas. De lo contrario, tiene riesgo de lesionarse fácilmente. El futbolista debe tener 2,6 gramos de grasa corporal por kilo de peso aproximadamente. Una persona con alimentación común 1 gramo por peso.

 

Un deportista sabe nivelar su nivel proteico. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Mark Dymchenko

Alguien menor de 50 años debe comer hasta 2000 kilocalorías para que su cuerpo funcione sin problemas. Un atleta requiere 650 kilocalorías más. Por eso se alimenta con frutas (azúcar) y vitaminas de complejo B.

Las personas que cumplen con sus 40 minutos de ejercicio diario, conocen el termino Tasa Metabólica Basal (TMB). “Esta es determina por un nutricionista y mide la energía que una persona común en actividad física para saber cuántas calorías debe consumir y cuánta exigencia deportiva necesita”, advierte la nutricionista de la UNIFÉ, Marinalva Santos.

Un deportista come antes de entrenar de madrugada y después. Además, no puede exigirse físicamente hasta luego de 3 horas de su comida. Una persona común tiene máximo tres comidas al día y si sus niveles de grasa corporal están equilibrados, se le recomienda entre comidas, por ejemplo, un queso o un vaso de yogurt.

 

Una persona con alimentación común 1 gramo por peso. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: LightFieldStudios

La hidratación de una persona debe ser mínimo de 2 litros y medio de agua al día o cinco vasos en la mañana y cinco en la noche. En comparación, un deportista de alta competencia toma hasta 4 litros, pues debe suplir la energía que perdió en sus 4 horas de entrenamiento diario.

“Adicionalmente, el cuerpo recibe 1 litro de agua de las sales minerales de las comidas. Es decir, un pedazo de pescado con una verdura cocida en la cena tienen una cantidad de agua metabólica: hidrata el cuerpo. Si una persona toma más agua de la normal cae en potomía (pérdida de sales minerales del cuerpo por consumo excesivo de agua)”, advierte la nutricionista.

Cuarenta minutos diarios de ejercicio junto a una dieta balanceada hace a una persona saludable. Sin embargo, el régimen alimenticio se debe equilibrar con un especialista, de lo contrario aparecen los excesos. Si bien los símbolos mundiales son un ejemplo, no se recomienda imitar su línea alimenticia. Esta requiere la misma responsabilidad del profesional y un metabolismo desproporcionado llevará la grasa a lugares del cuerpo que menos le convengan.