¿Cómo iniciar una vida deportiva y no morir en el intento?

Para derrotar los peros y la flojera, hay que tener claro para qué hacemos ejercicios.

El solo hecho de recordar tu decisión de inscribirte en un gimnasio te recordará el momento en que tomaste la decisión de cambiar tu estilo de vida. | Fuente: Getty Images

Cuando empecé a hacer deporte, primero lo hice para divertirme, luego para verme bien, y después para sentirme bien. Pude entender el por qué me puse inicialmente un par de zapatillas para ejercitarme. Todo eso llevó un tiempo de proceso, no de una semana ni de un mes… es un cambio y progreso constante, que si no lo mantienes, tus ganas y esfuerzo se mueren en el intento.

¿Cuál es tu propósito? ¿Cuál es la importancia de hacer ejercicio o ir a un gimnasio? ¿Por qué la mayoría lo deja?

Es una de las preguntas que nos hacemos los entrenadores cada vez que un alumno ya no regresa al gimnasio pasado el primer o segundo mes.

El factor principal es la motivación. Nada en la vida se mueve sin motivación. Es tener certeza de que el principal protagonista de todo lo que hagas eres tú mismo y para ti mismo, la fuerza motora no proviene de tu entrenador, ni de su mal servicio, ni del dinero, porque deporte se puede hacer en casa o al aire libre. Las excusas siempre van a estar, los peros y la flojera.

¿De dónde saco la motivación?

La motivación se genera de una serie de pasos que nos mueven a actuar. Para que desees moverte, primero necesitas saber hacia dónde moverte, ¿verdad?. Cuando sales a comprar ese vestido o camisa que tanto te gusta, te lo pruebas primero, ¿no?. ¿Por qué te lo pruebas? Porque quieres que se te vea bien, porque quizá a la vista la prenda es linda porque se le ve bien en el maniquí, pero cuando te lo pones, la realidad es diferente a tu expectativa. Esa es la motivación, en éste caso te mueve algo que es para ti, algo que te beneficie, que te haga sentir bien. En pocas palabras, amor hacia ti mismo.

Uno de los trucos para conseguir una motivación es sentarme a pensar en el “por algo empecé lo que empecé”.
Recordar las razones y el famoso ¿Para qué?.
¿Para qué fui a pedir informes al gimnasio?
¿Para qué salgo a correr en las noches?
¿Para qué leo sobre dietas y artículos fitness?

Por algo estás aquí, y eso es un gran indicador y un paso hacia adelante.

El solo hecho de recordar tu decisión de meterte a un gimnasio, te va a colocar en el momento inicial, y te dará el enfoque que necesitas para que brote esa energía que tuviste cuando tomaste la decisión de cambiar tu estilo de vida.

Además, hay algo que muchas personas no toman en cuenta, el hacer deporte es hablar de la salud, de tener una vida rodeada de bienestar, tanto en cuerpo y mente. Y sin mencionar las endorfinas y el estado emocional que ello conlleva…¡es fabuloso! Una vez que consigues los primeros frutos por dentro, el resultado que verás por fuera será solo una consecuencia.

Todos en algún momento empezamos desde cero y cada persona se debe enfocar en su propio objetivo. Que no te importe si el que está a tu costado tiene una malla apretadita y muestra los bíceps o abdomen marcadito, tú no tienes idea del esfuerzo, disciplina y todo lo que tuvo que pasar para lograrlo. Al gimnasio no se va a competir o a modelar. La meta principal es el de mejorar el bienestar y la calidad de vida.