Apnea del sueño, enfermedad que no nos deja descansar eficazmente

El cuidado del sueño debe ser incluido en estos “mandamientos” para mantener un estilo de vida saludable.

Los tres primeros síntomas son los clásicos. Sin embargo, recuerde que no todos los que roncan tienen SAOS. | Fuente: Getty Images

¿Quién de nosotros no conoce a alguien que ronque excesivamente, que se quede dormido fácilmente o que tenga un sueño “intranquilo”? Quizás se trate de usted, estimado lector. En cualquier caso, esté atento a lo siguiente.

Múltiples recomendaciones para mantener una vida saludable se enfocan en consumir una dieta balanceada y realizar ejercicio de manera regular. Sin embargo, el cuidado del sueño debe ser incluido en estos “mandamientos” para mantener un estilo de vida saludable.

Se recomienda que el sueño de una persona adulta debe durar entre 7 u 9 horas. El objetivo del sueño es recuperar la energía gastada durante el día y prepararnos para la jornada siguiente. Por ello, tan importante como el tiempo de sueño es cuidar la calidad del mismo.

 

El apnea del sueño consiste en episodios repetidos de estrechez de la vía aérea (faringe y laringe) que limita el pasaje del aire hacia los pulmones, produciendo “pausas” (apneas) o respiraciones más superficiales durante el sueño. | Fuente: Getty Images

Existe una serie de enfermedades relacionadas al sueño, una de las cuales es conocida como Sindrome del Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). La frecuencia exacta en nuestro medio es difícil de calcular, pero algunos estudios sugieren que alrededor 4% de la población general la padece.

El SAOS no suele ser diagnosticada fácilmente, y no por ser compleja. Es de aquellas que si el médico no la busca, no la encuentra. No tiene una causa identificada, pero se presenta con mayor frecuencia en adultos de sexo masculino, obesos, y con antecedentes familiares de ronquidos y apneas .

El apnea del sueño consiste en episodios repetidos de estrechez de la vía aérea (faringe y laringe) que limita el pasaje del aire hacia los pulmones, produciendo “pausas” (apneas) o respiraciones más superficiales durante el sueño. Estos episodios suelen ser precedidos por ronquidos y se expresan como pausas en la respiración que a continuación se resuelven con un ronquido fuerte o sonido gutural, lo cual puede producir movimientos bruscos y despertar al paciente.

En los casos moderados a graves, es necesario dormir con unos equipos especiales, pequeños compresores, que cuentan con unas mascarillas ajustables a la nariz o a la boca | Fuente: Getty Images

Esto produce deficiencias en niveles de oxigenación del cerebro y del organismo en general, que a su vez genera una serie de cambios en la estructura y función de los vasos sanguíneos y los tejidos, causando serios problemas a mediano y largo plazo. Como consecuencia, el sueño será de mala calidad y los pacientes tendrán de manera progresiva:

  • Ronquidos fuertes
  • Pausas respiratorias atestiguadas por pareja o familiares
  • Sueño excesivo durante el día
  • Fatigabilidad
  • Despertares bruscos durante la noche
  • Dolor de cabeza al despertar
  • Cambios de carácter y problemas en la concentración y memoria

Los tres primeros síntomas son los clásicos. Sin embargo, recuerde que no todos los que roncan tienen SAOS. Se estima que a los 50 años, la mitad de los varones roncan, pero solo 1 de cada 4-5 roncadores tendrán SAOS. Como los síntomas más evidentes se presentan durante el sueño del paciente, es a menudo un familiar o la pareja quien detecta el ronquido o las pausas.

Existe una serie de enfermedades relacionadas al sueño, una de las cuales es conocida como Sindrome del Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). | Fuente: Getty Images

El SAOS también se relaciona con una serie de eventos que pueden ser catastróficos como enfermedades cardiovasculares (hipertensión, trombosis cerebral, arritmias, angina de pecho e infarto cardiaco), diabetes, depresión, así como problemas laborales y de pareja, impotencia, disminución de la libido y accidentes de tránsito o laborales.

Existen diferentes grados de SAOS. En los casos leves y en general, para asegurar una mejor calidad de sueño, se recomienda:

  • Ejercitarse regularmente, excepto antes de acostarse
  • No cenar en exceso, es preferible una comida ligera por la noche.
  • Evitar café o bebidas “energéticas” por la noche
  • Evite el consumo de tabaco y exceso de bebidas alcohólicas
  • Procurar ir a dormir a la misma hora, en una habitación oscura y tranquila
  • No “coger el sueño” viendo la TV, el equipo celular o trabajando con la computadora portátil. 

 

No tiene una causa identificada, pero se presenta con mayor frecuencia en adultos de sexo masculino, obesos, y con antecedentes familiares de ronquidos y apneas. | Fuente: Getty Images

En los casos moderados a graves, es necesario dormir con unos equipos especiales, pequeños compresores, que cuentan con unas mascarillas ajustables a la nariz o a la boca, que impulsan un flujo de aire al detectar alguna deficiencia y mantienen la vía aérea permeable permitiendo el sueño continuo, sin ronquidos ni pausas.

Existen otras medidas alternativas cuya utilidad podrá ser discutida con el especialista. Taparle la nariz a la persona mientras ronca, colocarle “banditas” para intentar abrir las fosas nasales y  otras medidas caseras no suelen tener efecto

Si usted, amable lector, padece los síntomas referidos, consulte con su médico para que se le realice una evaluación integral. No existen pruebas de sangre  o radiografías para diagnosticar el SAOS.

Se requieren pruebas especiales que monitorean varios sistemas del organismo durante el sueño. Recuerde tratamiento no busca manejar el ronquido para preservar el sueño de la pareja  sino mejorar la calidad de sueño del paciente y evitar consecuencias que pueden ser graves para la salud.

Como consecuencia, la apnea produce sueño de mala calidad y los pacientes tendrán de manera progresiva ronquidos fuertes, pausas respiratorias atestiguadas por pareja o familiares y sueño excesivo durante el día. | Fuente: Getty Images