Celebrando las fiestas navideñas en un país diverso: tenemos más alternativas

En un país como el nuestro, donde contamos con una gran diversidad étnica y cultural, tenemos más alternativas para celebrar estas fiestas de fin de año.

Cada país matiza la celebración de la Navidad y Año Nuevo con sus prácticas y creencias étnicas y culturales. | Fuente: Getty Images

Diciembre es una época del año donde se celebran dos de las más importantes festividades a nivel mundial: la Navidad y la Fiesta de Año Nuevo. A pesar de tratarse de actividades compartidas por muchos países del mundo, no en todos se celebra de la misma forma, cada uno matiza la celebración de estas actividades con sus prácticas y creencias étnicas y culturales.

En un país como el nuestro, donde contamos con una gran diversidad étnica y cultural, tenemos la gran oportunidad de contar con un mayor número de alternativas para celebrar estas fiestas de fin de año.

En la región Andina, diversos lugares como Ayacucho, Puno y Cusco, celebran las festividades navideñas con ofrendas de ganado, alimentos u otros objetos para hacer feliz al hijo de Dios, llamado en estos lugares “El niño Enmanuel”; además se realizan bailes típicos y venta de diversos artículos de arte que expresan su gratitud con el nacimiento del niño Dios, pero también enaltecen y agradecen a la naturaleza (en sus propias representaciones espirituales) como el Apu, espíritu del cerro; la Pachamama, espíritu de la tierra; y el Inti, el Sol como divino hacedor. Expresando así una cosmovisión ecológica.

 

En muchas situaciones, la falta de estos clásicos artículos navideños genera preocupaciones, tensiones, ansiedad, tristeza y hasta depresión en las personas. | Fuente: Getty Images

En la región Costera hay formas muy diferentes, pero haremos mención a la celebración de Ica, donde el principal protagonista es el "Niño Negro", conocido por nosotros como el Niño Jesús, a quien le rinden homenaje con numerosas danzas de origen africano. Además, el 24 de diciembre también se realiza un homenaje a la Virgen del Carmen (también conocida como La Peoncita) con procesiones en las calles. Expresando así una visión religiosa y festiva.

En la región Selvática, el protagonizmo esta en los niños y niñas, quienes se disfrazan y recorren las casas para ver los diversos nacimientos, estos los decoran con hojas de plátano y otras plantas que ofrece nuestra rica Selva. En cada casa, les regalan bolsas de dulces y chicha de maíz, y al finalizar el recorrido “Los Pastorcitos” eligen el nacimiento ganador y les entregan un premio coordinado con una comisión de adultos. Expresando así una visión festiva y artística.

Estas fiestas revaloremos nuestras costumbres andinas, costeñas y selváticas, así como las visiones que nos ofrecen. | Fuente: Getty Images

En la ciudad de Lima, la celebración de las fiestas navideñas se expresan a través de tendencia de otros países (como Estados Unidos), la cual se centra en la cena navideña (como el pavo o el lechón, el chocolate, el champagne y el panetón), y en la compra de regalos y ropas. Así también, se promueve la unión entre los miembros de la familia, aunque en menor proporción nuestra unidad con todo lo que nos rodea (ecología). Expresando así una visión individualista y de consumo.

Si estas fiestas usted se encuentra preocupado por la clásica cena navideña, los regalos obtentosos para los niños y niñas, y la ropa nueva para todos; sepa que hay muchas formas de celebrar estas fechas festivas, esto depende la cosmovisión y visión que desee construir con las personas que lo rodean.

En muchas situaciones, la falta de estos clásicos artículos navideños genera preocupaciones, tensiones, ansiedad, tristeza y hasta depresión en las personas. No dejemos que esto opaque nuestro real espíritu navideño y atente contra nuestra salud mental y corporal; nosotros podemos construir una magnífica Navidad contando con lo más preciado, una vida saludable.

En estas fiestas, revaloremos nuestras costumbres andinas, costeñas y selváticas, así como las visiones que nos ofrecen. Promovamos valores que nos permitan crecer más allá de nosotros mismos, crecer junto a otros; porque cuidar la salud de los demás es cuidar tu propia salud.