Claves para aprender a controlar el estrés

Adoptando la actitud correcta, podemos convertir un estrés negativo en uno positivo.

Adoptando la actitud correcta, podemos convertir un estrés negativo en uno positivo, siempre hay algo bueno que rescatar. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El estrés es la reacción natural con la que un organismo responde ante cualquier demanda. Puede ser positivo si nos motiva e impulsa a cumplir nuevas metas y objetivos, o negativo si nos bloquea, enferma y limita a seguir avanzando.

La respuesta ante el estrés es un mecanismo de defensa para sobrevivir, el cuerpo aumenta su fuerza y energía para protegerse, defenderse y responder ante el agresor o agente que lo causa.

¿Qué nos estresa? Estamos expuestos a estresores desde que nacemos (p. ej. durante el parto, el cambio de un ambiente líquido y cálido a uno seco y de menor temperatura), en el día a día con estresores contemporáneos (p. ej. trabajo, ruido, contaminación, tráfico, dinero), los hábitos nocivos (p. ej. dieta inadecuada, deshidratación, falta de sueño, exceso de sal y azúcar, sedentarismo o inactividad física, tabaco) o problemas mentales y emocionales (p. ej. familia, pareja, ansiedad, depresión, angustia).

Todo cuerpo sano está en equilibrio, sin embargo, cuando los estresores persisten o se intensifican y hay una mala adaptación o respuesta insuficiente ante el estrés, se produce un desequilibrio, generando un estrés negativo o patológico que se conoce como distrés, el cual repercute negativamente en todo el organismo generando enfermedades. Cualquier estresor físico, mental o emocional mal controlado puede desencadenar un estrés patológico o distrés.

El trabajo es un común desencadenante de estrés. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

¿Cuáles son los síntomas? La somatización es el proceso involuntario, mediante el cual los síntomas mentales o psicológicos producen síntomas físicos en cualquier parte del cuerpo (p. ej. caída del cabello, insomnio, disfunción sexual, dolor en cualquier parte del cuerpo, pérdida de memoria y concentración, etc.). El estrés puede simular enfermedades nuevas y desencadenar la aparición de enfermedades inexistentes previamente.

Cuando nos estresamos, sea cual fuere la causa, el cerebro emite señales para que se secrete adrenalina (señal de alerta a todo el organismo) y cortisol (hormona sintetizada dentro del cuerpo que genera un efecto antiinflamatorio como mecanismo de protección), repercutiendo en todos los órganos y sistemas. Todas las células de nuestro cuerpo se estresan.

Efectos del estrés. A nivel cardiaco el estrés tiene un gran impacto, la adrenalina incrementa la presión arterial, la frecuencia cardiaca, acorta el calibre de las arterias e incrementa el riesgo de trombosis; el cortisol secretado predispone a la diabetes y a la acumulación de grasa dentro de las arterias (ateroesclerosis) lo que desencadena infartos; en la piel, puede producir dermatitis, psoriasis, caída del cabello, entre otros; a nivel gastrointestinal genera trastornos del tránsito intestinal (diarrea o estreñimiento), malabsorción de nutrientes y mala digestión.

Se puede producir la somatización del estrés, un proceso involuntario mediante el cual los síntomas mentales o psicológicos producen reacciones físicas en cualquier parte del cuerpo. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

¿Cómo controlarlo? El estrés y los problemas así como vienen se van, siempre van a estar presentes, depende de nosotros la repercusión que los mismos generan. Hay que ser prácticos y positivos para solucionar los inconvenientes de la mejor manera posible, con ello evitaremos enfermedades, el estrés celular y por ende un envejecimiento acelerado. Por lo general, personas pesimistas, poco tolerantes, inflexibles y muy estrictas, tienden a sufrir las consecuencias del estrés de una manera más intensa.

La clave para mantener el estrés bajo control y que no perjudique nuestra calidad de vida es manteniendo estilos de vida saludables, una correcta alimentación e hidratación, actividad física continua, escuchar música, mantener actividades sociales y momentos placenteros, ejercicios de respiración, buena calidad de sueño, resolver problemas de una manera simple y pragmática.

Somos libres para decidir, hay que concentrarnos en el presente y detectar a tiempo los estresores o problemas, para solucionarlos adecuadamente. Adoptando la actitud correcta, podemos convertir un estrés negativo en uno positivo, siempre hay algo bueno que rescatar.