Coaching versus psicoterapia: ¿Qué diferencias hay entre ambos?

El coaching es considerado por muchos como una alternativa a la psicoterapia, no es un sustituto de la misma, según afirma la misma International Coach Federation (ICF).

Un coach es una especie de entrenador en la vida del individuo. | Fuente: Getty Images

Hay tendencia a considerar al “coaching” y por lo tanto a los “coach” como una especie de psicoterapeutas, así como también a contemplarlo como una opción a la psicoterapia. Ni el coaching es un proceso psicoterapéutico, ni al coach se le debe considerar como un psicoterapeuta y mucho menos como un profesional de la salud o de la conducta humana.

Si bien el coaching es considerado por muchos como una alternativa a la psicoterapia, no es un sustituto de la misma según afirma la misma International Coach Federation (ICF) en sus estatutos, al reconocer la necesidad de recurrir a un psicoterapeuta si en el curso de un trabajo de coaching se detectan síntomas de tipo emocional que interfieran en el proceso.

Para clarificar conceptos, resulta didáctica la comparación del coach con la figura de un entrenador deportivo. Así, un coach sería una especie de entrenador en la vida del individuo (coaching personal) o un entrenador para el desarrollo de las habilidades individuales o grupales en el ámbito profesional o empresarial.

La psicoterapia propicia cambios congruentes con los objetivos que desea alcanzar el cliente. | Fuente: Getty Images

Desde el coaching no se abordan los antecedentes de las emociones: eso le corresponde a la psicoterapia. Si las lágrimas, el mal humor, el estrés o la depresión se prolongan en el tiempo y no remiten, el coach tiene la responsabilidad de comunicar a su cliente sobre este hecho y que juntos exploren la necesidad de recurrir a psicoterapia. Descubrir que hay algo que debería tratar un o una terapeuta profesional es algo positivo y, como coaches, hemos de remitir a nuestros clientes a profesionales de la terapia siempre que sea necesario. Hay muchos escenarios posibles en esta situación; uno de ellos es que como coach incitemos a nuestros clientes a asumir la responsabilidad de comprometerse a encontrar un o una terapeuta y finalicemos el proceso de coaching. Otra es que coach, cliente y terapeuta diseñan una alianza que permite que el coaching siga mientras el cliente está en su terapia.