Cómo actuar frente a un diagnóstico de fibroma

En este artículo vamos a responder cuestionamientos sobre los fibromas y qué esperar luego de un diagnóstico positivo.

Los fibromas son tumores muy frecuentes y benignos. La mayoría de veces no requieren tratamiento sino solo un seguimiento. | Fuente: Getty Images

El fibroma es uno de los tumores más frecuentes en ginecología y
es la causa más común de cirugías en el útero, luego de las
cesáreas. En todo el mundo, es una de las causas más
frecuentes de histerectomía, que es la retirada del útero.
¿El hecho de tener uno o varios fibromas obliga a una operación?
¿El hecho de operarse obliga a sacar el útero? ¿Hay otras
alternativas?

En este artículo vamos a responderle esas preguntas y darle
información para que, si en algún momento le diagnostican un
fibroma, sepa que esperar.

Hay dos cosas súper importantes que debe saber: la primera es
que los fibromas son tumores benignos;  la segunda, que son
tumores súper frecuentes. Si evaluamos a mujeres de 35 o más
años, vamos a encontrar fibromas probablemente en un tercio de
ellas. Entonces es evidente que no todas se operan. Se
operan aquellas en los que el o los fibromas dan problemas.

¿Y cuales son los problemas que pueden dar? Los más comunes
son sangrados anormales, infertilidad, y compresión y/o dolor por
aumento de tamaño.

En líneas generales, el hecho de que den problemas está
relacionado con su número, su tamaño y, principalmente, el lugar
del útero en que estén situados. Cuanto más cerca estén a la
cavidad del útero, ya sea si están completamente dentro de ella o la
presionan alterando su forma, más chance hay de que generen
sangrados e infertilidad.

Esto porque en esa cavidad está el
endometrio, que es el tejido que cada mes sufre cambios que
originan el ciclo menstrual, y es en esa cavidad donde se da el
embarazo, lo que se hace muy difícil si está alterada.

En relación al tamaño, fibromas que estén alejados de la cavidad
uterina usualmente no dan problemas a menos que sean de 4 a
más centímetros, o que sean varios.

Tenemos una serie de alternativas con varios tipos de tratamientos
tanto clínicos como quirúrgicos. La decisión sobre cual usar
depende de varios factores, siendo los principales cual es el
problema clínico más importante en la paciente ( sangrados,
anemia, infertilidad, bulto abdominal, compresión, cuál es su
edad, si ya fue operada alguna vez por lo mismo y si tiene hijos o
no.

El médico debe evaluar todo eso con la paciente y su pareja para
ver que tratamiento le da el mayor beneficio.

Si el problema son sangrados anormales, la paciente puede
beneficiarse a veces con la toma de anticonceptivos o con la
inserción de una T de progestágeno. Esta última tiene una
hormona que ayuda a frenar los sangrados, haciendo que la
mayoría de pacientes deje de menstruar o sangre una mínima
cantidad.

Hoy en dia tenemos dispositivos para pacientes con hijos
y otros más pequeños que pueden ser utilizados por pacientes que
no han tenido descendencia. Son los mismos que pueden usarse
en adolescentes para anticoncepción, ya que por su pequeño
tamaño pueden ser insertados sin problema.

Tenemos también medicamentos que achican el tamaño de los
fibromas y cortan los sangrados, y que pueden ser tomados hasta
por un par de años. El problema con estas medicinas es que su
efecto se dá mientras la paciente las toma, regresando el útero a su
tamaño normal unos meses después de acabar el tratamiento.
Pero son sumamente útiles para pacientes que por ejemplo quieran
subir su hemoglobina y reducir el tamaño de los tumores para
facilitar una cirugía laparoscópica, o para aquellas que ya van a
entrar a la menopausia, cuando en forma natural la mayoría de
fibromas se achica.

Si se decide operar, se pueden hacer tanto miomectomía como
histerectomía. La primera es la extirpación de los miomas dejando
el útero, y la última es la retirada del útero. Se hace miomectomía
usualmente en pacientes que son relativamente jóvenes, aún
quieren tener hijos, o simplemente no toleran la idea de perder el útero.

Los casos más frecuentes de histerectomía se dan en
pacientes que ya completaron su familia, y que con frecuencia ya
han tenido una o varias operaciones previas para sacarles
fibromas y les han vuelto a salir. Cuando una paciente jóven
tiene un útero con un buen número de fibromas, es muy probable
que si se sacan los fibromas y se deja el útero, al cabo de unos
años vuelvan a crecerle. Sin embargo vale la pena hacer la
cirugía conservadora porque en esos años la mujer puede
completar su familia.

Ambas operaciones pueden, muchas veces, hacerse por via
laparoscópica. La miomectomía puede ser más complicada que la
histerectomía, ya que si son varios fibromas y de gran tamaño, el
riesgo de sangrado y adherencias es alto.

Los fibromas son tumores muy frecuentes y benignos. La mayoría
de veces no requieren tratamiento sino solo un seguimiento. Si
dan molestias como sangrado, infertilidad, dolor o bulto, deben
tratarse, lo que puede ser hecho tanto en forma médica como
quirúrgica. Su médico debe explicarle las alternativas para que
juntos escojan la que más le conviene. Si llega a operarse, con
frecuencia la cirugía puede ser laparoscópica con excelentes
resultados y una muy rápida recuperación.