Cómo ayuda el juego de roles entre padres e hijos

El juego de roles permite a los padres mirar y reconocer estilos o modos que no ven o no aceptan; a los hijos los ayuda a crecer emocionalmente.

Cuando los niños y sus padres hacen juego de roles, tienen la oportunidad de representar el papel de otro. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Gett

El medio en que se desenvuelven los niños es el juego, y la imaginación que tienen es un ingrediente adicional que los hace plásticos, creativos, espontáneos, claros y muchas veces directos al expresar lo que sienten, quieren, les gusta o no les gusta.

No todos los niños son iguales y el grado de apertura varía de acuerdo a la personalidad de cada uno, pero son características presentes en diferente medida que bien manejadas posibilitan la comunicación con ellos, el leerlos y entenderlos, para de este modo lograr entendimiento y tener vínculos más cercanos.

El “juego de roles” es una estrategia que posibilita la comunicación, la expresión de emociones y permite acercarse a sentimientos que de otro modo no serían tan claros.

Cuando los niños y sus padres hacen juego de roles, ellos están “jugando” y disfrutando, de este modo tienen la oportunidad de representar el papel de otro, “meterese en el otro”, que para empezar ayuda a los padres cómo son vistos por sus hijos.

“Meterese en el otro” ayuda a los padres a darse cuenta cómo son vistos por sus hijos. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

A los padres les permite mirar y reconocer estilos, modos, intensidades y características en el vínculo, que no ven o no aceptan. De la misma forma es una dinámica en la que se puede dialogar sobre la mirada que tienen los hijos y se genera un espacio importante que permite acercarse a ¿qué piensan? ¿Qué sienten? ¿Qué opinan? ¿Por qué creen que papá, mamá o hermano/a hace o actua así?

De este modo se pueden acortar distancias y acercarse al sentir del niño, más allá de los hechos en sí.

El juego de roles abre un espacio no solo de imitación, sino que con la caracterización puede posibilitar que el niño busque resolver algunos conflictos o dificultades hablándolas o dramatizando, sobre todo cuando adicionan, cambian en sus expresiones lo que no les gusta o los perturba. Están liberando y resolviendo al transformar la realidad a través del juego.

Además, cuando el niño juega a dramatizar, explora libremente su entorno, socializa, compite, inventa, decide, encuentra soluciones y aprende a esperar turnos. De igual forma, asimila el concepto de ganar y perder, de que su punto de vista puede ser visto de la misma forma o no por el otro, que puede ser validado o rechazado, y son todas formas de aprender y crecer emocionalmente.