Crianza positiva para formar mejores personas

El cariño y el respeto mutuo deben ser la base de la relación entre padres e hijos.

La crianza postiva forma niños que sienten que sus acciones son valiosas e importantes, por lo tanto se integran de manera más fácil a su entorno. | Fuente: Getty Images

En la crianza positiva los padres comparten una visión común: utilizar el cariño como base de la educación.

La crianza positiva fomenta la relación entre padres e hijos basada en el respeto mutuo para que los niños aprendan a relacionarse con los demás de forma constructiva y pacífica. Por tanto, la crianza positiva es la crianza que reconoce a los niños como individuos con derechos que se deben respetar.

Es importante:

1.     Elogiar el buen comportamiento de nuestros hijos estableciendo normas claras.
2.     Escuchar con empatía a nuestros hijos antes de realizar un acto disciplinario.
3.     Trabajar en equipo

Estas son algunas de las acciones fundamentales en este proceso. La disciplina positiva es la mejor opción en lugar del castigo psicológico o físico.

La disciplina positiva aplicada en familias enseña habilidades sociales y de vida de una manera respetuosa tanto para los adultos como niños, enseña a las personas a ser responsables, respetuosas y miembros de su comunidad.

Los niños que son educados a través de la crianza positiva tienen un sentido de conexión con su comunidad (casa, escuela), sienten que sus acciones son valiosas e importantes y por lo tanto se integran de manera más fácil a su entorno.

La disciplina positiva aplicada en familias enseña habilidades sociales y de vida de una manera respetuosa tanto para los adultos como niños. | Fuente: Getty Images

Habilidades sociales para la vida

Asertividad ¿sabes qué es?. Se define como la capacidad de una persona para transmitir a otra lo que piensa y siente de manera eficaz y sin sentirse incómodo, ni herir al otro con lo que se dice. Es una habilidad social y de comunicación y como tal, debe ser aprendida. Existen tres principales estilos de comunicación:

Comunicación agresiva. La persona que responde con agresividad tiene como único objetivo conseguir lo que desea, sin tener en cuenta los derechos o necesidades de los demás y esta actitud destruye sus relaciones. La agresividad con frecuencia produce resentimiento, deseos de venganza y agresión por parte de la otra persona, si adquieres la reputación de persona agresiva, los demás comienzan a evitarte porque temen tu comportamiento agresivo hacia ellos. Al final, las únicas amistades que estas personas consiguen son personas tan agresivas como ellos.

Algunas personas piensan que si actúan de manera agresiva, los demás los respetarán. Pero lo único que consiguen es que los demás los teman, lo cual es diferente del respeto.

 2° Comunicación pasiva. Significa comportarnos como si los derechos de los demás importaran más que los nuestros. Las personas que reaccionan con pasividad se comportan como si no tuvieran derecho a tener una opinión, no dicen lo que piensan y pueden acabar haciendo algo que no desean.

No aportan sus ideas o sugerencias por miedo a parecer estúpidos o que sus ideas u opiniones sean consideradas absurdas por los demás. Tienden a considerar más importantes las ideas de otras personas que las propias. Las personas que responden con pasividad actúan a menudo como si ellos no tuviesen ningún valor, por consecuencia las personas comienzan a tratarlos como si de verdad no valieran nada, y esto refuerza su creencia y hace más difícil el cambio. Si no decimos a los demás lo que queremos, es muy probable que no lo obtengamos. Si dejamos que los demás nos traten como felpudos acabaremos con personas egoístas que se aprovecharán de nosotros. Las personas suelen respetar más a aquellos que hacen valer sus derechos, deseos y opiniones.

Comunicación asertiva. La respuesta asertiva pretende encontrar la mejor solución para todos y tiene en cuenta tanto los propios derechos como los de los demás y así aumentamos la probabilidad de satisfacer nuestras necesidades. Si somos capaces de decirle a otra persona lo que queremos sin mostrarnos agresivos u hostiles, tendremos más posibilidades de que coopere y se muestre dispuesta a negociar. De este modo, es más probable que logremos un cambio en la conducta que consideramos indeseable de la otra persona.  La asertividad nos permite tener el control, podemos decidir por nosotros mismos qué deseamos hacer y luego buscar las oportunidades para lograrlo, además aumenta la autoestima y la confianza en uno mismo.

La persona asertiva no sólo expone sus opiniones y deseos, sino que al ser francos y honestos con los demás, les animamos a serlo también con nosotros.

Al tratar a las personas de un modo más justo, confían más en nosotros, nos aprecian más y desean pasar más tiempo con nosotros. Hacemos amistades que realmente nos respetan, en vez de falsas amistades que sólo desean aprovecharse de nosotros o que nos temen.

La asertividad es una habilidad social y de comunicación y, como tal, debe ser aprendida. | Fuente: Getty Images

¿Cómo podemos ser más asertivos?

 Primero recuerda que tienes derechos, queda en ti hacerlos respetar siendo asertivo.
-“Tienes derecho a decir "No".
-“Tienes derecho a no entender algo”.
-“Tienes derecho a cometer errores”.
-“Tienes derecho a expresar tus opiniones y a que se te escuche”.
-“Tienes derecho a satisfacer tus necesidades”.
-“Tienes derecho a contribuir”.
-“Tienes derecho a la dignidad”.
-“Tienes derecho a tomar tus propias decisiones”.
-“Tienes derecho a ser tratado con consideración”.

Ten en cuenta que donde existen derechos han de existir también deberes o responsabilidades, los cuales forman también parte de una ética asertiva. Por ejemplo, todas las frases mencionadas aquí arriba tendrían que empezar también por: "Los demás tienen derecho a...", pues la asertividad es un proceso que ha de funcionar en dos direcciones o, de lo contrario dejaría de ser asertividad para convertirse en agresividad o pasividad. Entre las responsabilidades se encuentran las siguientes:

 -Soy responsable de tratar a los demás honesta y justamente, respetando su dignidad.
-Soy responsable de mis propias acciones y sus consecuencias.
-Soy responsable de apoyar los derechos de los demás siempre que pueda.
-Soy responsable de mis propias decisiones.
-Soy responsable de mi propia vida. Lo que me sucede es a menudo resultado de mis propias creencias y decisiones.