Cómo evitar la inflamación de la vejiga

La causa más frecuente de la cistitis es una infección por bacterias y las mujeres son más propensas.

Cuanto más orina fluya, más sedimento, detritos y gérmenes llevará hacia afuera, ayudando a evitar las infecciones. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

La cistitis es una inflamación en la vejiga que causa molestias al orinar. Es un problema que afecta mucho más a las mujeres que a los hombres, se considera que la proporción puede llegar a ser de 30 mujeres por cada varón afectado.  

Es una de las causas más frecuentes de consulta y la queja típica de las pacientes es que tienen que ir al baño a cada rato, que les arde cuando orinan y que están orinando  “poquito” cada vez. También puede haber sangrado, orina turbia y con mal olor, algo de fiebre, etc.  

¿Cuál es la causa?

La causa más frecuente es una infección por bacterias y las mujeres son más propensas, porque la uretra (conducto por el que sale la orina) es más corta en ellas y permite más fácilmente que los gérmenes la invadan y lleguen a la vejiga.

Las infecciones pueden ser causadas por una variedad de gérmenes diferentes, pero el más común es la Echerichia Coli, que es un germen del intestino.  

Otras causas de la cistitis que no son infecciosas 

- Cistitis intersticial: muchas veces asociada a endometriosis y dolor pélvico, es una enfermedad crónica en la que el recubrimiento interno de la vejiga se destruye y las sustancias que usualmente están en la vejiga sin causar molestias, empiezan a generar irritación y dolor, algo parecido a lo que ocurre en el estómago cuando hay úlceras.   

- Cistitis por medicamentos o alimentos: algunos fármacos como los usados en quimioterapia pueden causar irritación de la vejiga y molestias. En gente sensible algunos alimentos también pueden generar molestias. Ejemplos conocidos son el alcohol, los ajíes, etc

- Cistitis por radiación: en pacientes que están en tratamientos por cáncer.  

- Cistitis por cuerpos extraños: el más común es la sonda vesical, que a veces debe ser colocada por tiempos largos y genera molestias.  

Factores predisponentes

Hay condiciones y/o situaciones que hacen que la cistitis aumente su incidencia. Por ejemplo están el embarazo, la diabetes, la mala higiene, el uso de sondas para orinar, la incontinencia urinaria, el uso de diafragmas como método anticonceptivo, las relaciones sexuales, etc.

También sabemos que en la menopausia, debido a que la disminución de las hormonas femeninas afecta la calidad del tejido vaginal, la cistitis se hace más común. Las  personas que tienen uno o varios de estos factores deben tener un cuidado mayor al normal para evitar la cistitis.  

¿Qué podemos hacer para evitarla?

Hay cosas muy simples que a la vez son muy importantes para prevenir la cistitis. Ya que la mayoría de veces la causa es infecciosa, una buena higiene es fundamental. La limpieza luego de ir al baño debe ser siempre de adelante hacia atrás, para evitar llevar gérmenes de la zona anal a la vaginal y la uretra.   

Es muy importante acostumbrarse a tomar bastante agua, ya que eso ayuda a mantener las vías urinarias (vejiga incluida) limpias. Cuanto más orina fluya, más sedimento, detritos y gérmenes llevará hacia afuera, ayudando a evitar las infecciones. Una conducta que también ayuda y da protección, es orinar luego de tener relaciones sexuales, por lo cual es recomendable acostumbrarse a hacerlo.  

Tratamiento

La cistitis infecciosa, que es la más frecuente, la mayoría de veces se puede tratar con medicamentos de dosis única o máximo con tres días de tratamiento. Son muy efectivos curando a la mayoría de las pacientes.

Es importante cuidar los factores predisponentes para que la paciente no se reinfecte. Si por ejemplo no sabe hacer correctamente la higiene, por más que la curemos, probablemente volverá a infectarse en poco tiempo.

Cuando la cistitis tiene otro origen, hay que hacer las pruebas necesarias para tener un buen diagnóstico y hacer un tratamiento correcto. En algunos casos, como el de la cistitis intersticial, este tratamiento puede demorar meses e incluir cambios de conducta y de alimentación. Lo mismo puede pasar con la cistitis por radiación o químicos.