Cómo retomar con éxito la rutina escolar luego de las vacaciones

Marcar pautas adecuadas en etapa escolar, contribuye al desarrollo académico y emocional de los niños.

La rutina es un proceso al cual nos adaptamos creando una sensación de tranquilidad y autonomía. | Fuente: Getty Images

Luego de las fiestas navideñas, los fines de semana en la playa, los viajes en familia y los divertidos talleres de verano, los padres e hijos deben retomar la rutina escolar.

La rutina escolar no es una opción, debemos cumplirla porque la educación es uno de los derechos fundamentales de nuestros hijos. Se convierte en un proceso al cual nos adaptamos creando una sensación de tranquilidad, autonomía y capacidad de control sobre las actividades que realizamos en nuestro día a día.

Iniciar la rutina incluye empezar a el día a una hora fija. | Fuente: Getty Images

Para retomarla sin estrés ni momentos de conflicto en el hogar, tome las siguientes recomendaciones:

-Organice una agenda con las actividades básicas a realizar (ducharse, desayunar, cepillarse los dientes, cocinar, etc.).
-Coloque la agenda en el lugar más visible de la casa, para que todos los miembros de la familia puedan darle lectura.
-Calcule los tiempos que realmente le tomarán cada una de estas actividades.
-Utilice un despertador acorde a su nivel de sensibilidad auditiva.
-Involucre a los demás miembros de la familia en el diseño de la agenda.
-Tome en cuenta el tráfico de la ciudad y prevenga sus tiempos para desplazarse en la ciudad.
-Disfrute la sensación de tranquilidad y capacidad de control el primer día de clase, eso estimulará que continúe la rutina.

Cepillarse los dientes es parte de las actividades que deben ser incluidas en el calendario de la rutina diaria. | Fuente: Getty Images

La planificación también es favorable para que sus hijos aprendan a organizar sus labores, se sientan tranquilos y relajados para empezar su día en la escuela. Marcando las pautas adecuadas, contribuiremos con su desarrollo académico y emocional.

Por el contrario, las situaciones tensas y conflictivas no sólo estimulan la producción de hormonas que reactivan violentamente nuestro cerebro, sino que marcan experiencias adversas para la construcción de las mentes de los niños.