¿Cómo ser un papá activo, afectivo y corresponsable?

Se creía que la crianza de los hijos e hijas no era cuestión de hombres, con los años esto ha cambiado para bien.

Un verdadero hombre es aquel que se atreve a ser un papá afectivo, un papá comprometido, un papá que se involucra. | Fotógrafo: Getty Images

Ser padre es mucho más que solo procrear. Durante muchos siglos y hasta hace pocos años, el papá no se involucraba en tareas domésticas, pues ello no solamente era un ámbito exclusivo de las mujeres (de la mamá, abuela, suegra, niñera, trabajadora del hogar) sino que también existían falsas creencias sobre que si un hombre hacía labores de casa era “un pisado”, “afeminado”, “débil”, etc. A su vez, las mismas mujeres no permitían que el varón “las ayude” e incluso cuando ellos lo hacían,  los juzgaban señalando que no sabían hacerlo bien: ni barrer, ni planchar, ni tender la cama.

Así, se creía que la crianza de los hijos e hijas no era cuestión de hombres. Es decir, el padre no debía ni podía cambiar pañales, preparar el biberón, hacer dormir al niño, bañarlo, darle de comer, ayudarlo con las tareas, coserle la ropa, etc.  Las únicas personas que tenían todo el derecho de hacerlo eran las mamás (y obviamente, las abuelas, niñeras, vecinas, amigas). ¿Instinto materno natural? Falso, porque todo era aprendido desde niñas y además tenían la “obligación” de aprender a ser mujer (para ese concepto, ser mujer era solamente ser esposa y ser mamá).

Lo cierto es que un verdadero hombre, hoy en día es aquel que se atreve a romper con todo lo que he mencionado líneas arriba, y se atreve a ser un papá afectivo, un papá comprometido, un papá que se involucra.

Todavía consideramos “un papá modelo”, “un papá diferente” a los varones que están presentes en la sala de parto, cambian pañales, cargan a sus hijos en portabebés, etc; pero eso debería ser lo más natural, normal y esperado.

Durante muchos siglos existían falsas creencias sobre que si un hombre hacía labores de casa era “un pisado”, “afeminado”, “débil”; nada más alejado de la verdad. | Fotógrafo: Getty Images

Tenemos mucho por cambiar, como bien lo advierte el especialista en temas de paternidad Eduardo Cárcamo: “Raro que en las revistas por el Día del Padre no te vendan lavadoras, cocinas, etc. Raro que no salgan papás lavando el water, cambiando un pañal. Raro que sean papás que a sus hijas las crían como princesitas y a sus hijos los crían osados”.

La Plataforma de Paternidades Perú se ha preocupado en que los hombres comiencen a reflexionar sobre apostar por una paternidad más afectiva, activa y corresponsable. Nos enseña de todo aquello que como padres o futuros padres nos estamos perdiendo de verdad.

Claves para ser un papá activo, afectivo y corresponsable:

•    Desde el embarazo si vivimos junto a la pareja cada semana, cada mes, cada instante comenzaremos a crear un vínculo especial con nuestro hijo o hija a través de la “pancita” de la mamá. Por eso, ir al control ginecológico con ella es fundamental, así aprendemos; además, acariciando el vientre y cantándole canciones que nos guste hace que nuestro hijo reconozca desde allí nuestra voz, nuestro amor.

•    Estar presente en la sala de parto, dándole la mano a la madre y que ella sepa que allí estamos para ella y para el hijo. Ese momento del escuchar el primer llanto es único en la vida.

•    Participando en la crianza y cuidado de nuestros hijos e hijas. Cambiando pañales, dándole la leche, cargándolo para que bote el “chanchito”, haciéndolo dormir de madrugada,  bañándolo, lavando su ropa,  yendo al médico a sus controles y preguntar mis dudas, etc.

Un padre es aquel que se involucra en cada etapa de la vida de mi hijo. | Fotógrafo: Getty Images

•    Conocer, involucrándome en cada etapa de la vida de mi hijo. Verlos crecer, gatear, caminar, correr, hablar, llorar, caer, etc. son los momentos donde comprendes qué es ser padre.

•    Siendo amoroso y dándole afectos a mis hijos. Decirles cuánto los amas a cada instante y también al oído mientras duermen (el inconsciente hará lo suyo).

•    Compartiendo tiempo juntos mediante el canto, juegos, contando cuentos e historias, ayudándolo en tareas del colegio. Ellos siempre te esperarán en sus actuaciones escolares y quieren que conozcas su mundo.

•    Hablando con mi hijo todos los días, contándole lo bien o mal que me fue en el trabajo y preguntándole cómo el fue. Así, siempre sabrá que puede contante de todo y en cualquier momento.

•    Nunca le hables mal de su mamá.

Toda esta experiencia juntos, hará que tus hijos e hijas tengan más herramientas para enfrentar las dificultades de la vida, tendrán una autoestima buena, serán personas mentalmente sanas y desarrollarán muchas habilidades sociales. Pero principalmente sabrán lo que es amar.