Consuelo en la comida: ¿hambre o ansiedad?

Antes de comer primero toma uno o dos vasos de agua y date cuenta de cómo te sientes, esa es una buena estrategia.

El primer paso para tener autocontrol cuando comes, consiste en descubrir qué es lo que te lleva a comer. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

En estas fechas donde hay frecuentes compromisos sociales que incluyen comida y bebida a granel, tienes una gran oportunidad de reflexionar sobre ti mismo y lo que te lleva a comer más de la cuenta. Muchas personas comen por motivos diferentes al hambre; es decir, comen por motivos emocionales más que físicos, como la persona que come en exceso cuando está ansiosa o estresada. Y este es uno de los principales motivos por los que puede resultar tan complicado perder peso. No obstante, si conoces qué estados de ánimo o emociones te llevan a comer, puedes empezar a hacer cambios en tus hábitos.
 
A nivel emocional, la comida es algo más que el acto de nutrir el cuerpo. Muchas personas la utilizan como recompensa, consuelo o incluso como modo de combatir la soledad. En otras ocasiones, las personas comen simplemente por aburrimiento, por entretenerse o porque no tienen nada mejor que hacer. Entre las causas principales, aparte del hambre, que llevan a una persona a comer, están las siguientes: depresión, ira, estrés, soledad, frustración, aburrimiento, ansiedad.
 
Es decir, cuando una persona no se siente bien por cualquier motivo, puede recurrir a la comida para consolarse y sentirse mejor. El problema es que si esto te hace engordar, es altamente probable que después de comer en exceso te sientas peor y el alivio solo será momentáneo. Se dice que cuando alguien se siente feliz a menudo está satisfecho y esto incluye a la comida. Es evidente que hemos de reflexionar sobre las emociones que tenemos habitualmente y las emociones del pasado, aquellos momentos de mi vida que no he dejado atrás porque aún me acompañan recuerdos dolorosos que he de sanar. El rencor, los celos, la ira, la envidia o la insaciable necesidad de tener más suelen ser ingredientes perfectos para una vida llena de estrés y ansiedad. Aprender a querernos más, perdonarnos por nuestros errores aceptándonos como somos y valorando nuestras virtudes es un primer paso para sentirnos amados y llenos. Sintiéndonos satisfechos por nuestra vida tendremos un mayor control sobre lo que comemos ya que no dependeremos de algo externo para sentirnos por fin satisfechos.

El primer paso para tener autocontrol cuando comes, consiste en descubrir qué es lo que te lleva a comer. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El primer paso para tener autocontrol cuando comes, consiste en descubrir qué es lo que te lleva a comer. ¿Es el estrés, la tristeza, la soledad, el aburrimiento? pregúntate a ti mismo. Una vez que lo sepas, es muy importante que los aceptes porque solo cuando haces hay espacio para el cambio y todo tu ser se pone a disposición para buscar el camino a la solución.  Aceptar lo que te pasa, te libera y cuando te sientes libre eliges mejor, con mayor conciencia.

Luego, más consciente busca comportamientos alternativos para realizar en esos momentos. Si comes por aburrimiento, busca formas diferentes de entretenerte. Si comes porque estás deprimido, encuentra modos de sentirte mejor que no impliquen a la comida, como darte un baño relajante, hacer algo de ejercicio, dibujar o pintar, bailar, hablar con alguien, dar un paseo, escuchar la música que te gusta, jugar con tu mascota, comer alimentos ricos en vitamina B, entre otros.  

Beber agua por lo general ayuda a disminuir la sensación de hambre y disminuye los niveles de ansiedad en el cuerpo, ya que a menudo lo que percibimos como hambre en realidad es deshidratación. Antes de comer toma primero siempre uno o dos vasos de agua y date cuenta de cómo te sientes. Esta es una excelente forma de aprender a reconocer la diferencia entre hambre y sed, esto es básico y necesario.

También puedes hacer una lista y escribir estas conductas alternativas saludables en notas adhesivas que pegues en la cocina, en la oficina o en el lugar donde más te suelen venir las ganas de comer, de modo que te disuadan de comer y te recuerden que hay otras cosas que puedes hacer. Cuantas más conductas alternativas tengas a mano, mejor, se trata de cambiar una acción por otra. Recuerda, ¡tú estás al mando de ti mismo, usa tu poder mental para controlarte!