Cuidados de la salud respiratoria en zonas de desastres

Existe una relación estrecha entre la humedad producto de las inundaciones y la presencia de síntomas respiratorios y asma.

Situaciones de desastres exponen a la población a un riesgo inevitable e incremento de lesiones traumáticas, enfermedades transmisibles, inflamatorias y alérgicas, así como un impacto en la salud mental. | Fuente: Getty Images

Sean desastres naturales o fenómenos inducidos por el hombre, los huaicos e inundaciones que azotan el norte del país y algunas zonas de Lima reflejan las deficiencias en la organización y distribución de recursos en salud pública. Estas situaciones exponen a la población a un riesgo inevitable e incremento de lesiones traumáticas, enfermedades transmisibles, inflamatorias y alérgicas, así como un impacto en la salud mental individual y colectiva, que merecen toda la atención de las autoridades sanitarias.

Los efectos nocivos producto de las inundaciones, avalanchas o huaicos están ampliamente descritos en la literatura médica. Existe una relación estrecha entre la humedad, producto de las inundaciones, y la presencia de síntomas respiratorios, como secreción y congestión nasales, molestias en la garganta y tos; y, asma, pudiendo agravar el asma como producir casos nuevos.

Existe una relación estrecha entre la humedad producto de las inundaciones y la presencia de síntomas respiratorios y asma. | Fuente: Getty Images

Reciente evidencia sugiere que la exposición a humedad puede causar una reducción en la capacidad pulmonar. Se piensa que la humedad presente en las casas y barrios promueve la presencia de bioaerosoles que contienen hongos, alérgenos- partículas que inducen la aparición de alergias-, bacterias, toxinas y virus.

Estas situaciones pueden verse potenciadas con el aumento concomitante de la temperatura lo cual ha demostrado inducir mayor concentración de esporas-células derivadas de los hongos- en estos ambientes lo que se asocia a alergias. Asimismo, se producen emisiones químicas provenientes del suelo y de los materiales de construcción que afectan la salud respiratoria.

Estas situaciones pueden verse potenciadas con el aumento concomitante de la temperatura lo cual ha demostrado inducir mayor concentración de esporas en estos ambientes lo que se asocia a alergias. | Fuente: Getty Images

Por otro lado, la presencia del polvo resultante de la filtración del agua de las inundaciones y de las labores de limpieza constituyen un riesgo de diseminación aérea de mohos, ácaros, esporas, minerales diversos, bacterias, toxinas y virus. Estos elementos también se relacionan a una mayor frecuencia de asma, alergias e infecciones respiratorias.

El colapso de los programas de prevención y atención en enfermedades crónicas en ciertos establecimientos de salud, o las dificultades en el acceso a los mismos, limitan la detección precoz y el tratamiento de enfermedades como la tuberculosis, infecciones respiratorias agudas, asma, etc., poniendo en riesgo a la salud de la población. Estos riesgos son evidentes sobre todo en los refugios temporales que cuentan con ambientes potencialmente hacinados, sin facilidades para una adecuada higiene de manos, con limitaciones alimentarias, en vestimenta y abrigo.

Estos riesgos son evidentes sobre todo en los refugios temporales que cuentan con ambientes potencialmente hacinados, sin facilidades para una adecuada higiene de manos, con limitaciones alimentarias, en vestimenta y abrigo. | Fuente: Getty Images

Es necesario que se implementen planes de contingencia en las zonas afectadas para garantizar la atención de las enfermedades crónicas, se fortalezcan los programas de inmunizaciones y de enfermedades respiratorias agudas, se implementen programas de suplemento alimentario y se garantice el suministro de medicamentos e insumos médicos.

¿Qué medidas preventivas debe conocer la población afectada? Es imprescindible asegurar la higiene de manos por medio del uso de agua y jabón, o de alcohol en gel. Se recomienda el uso de mascarillas simples (“cubrebocas”) que servirán de barrera para evitar que el usuario toque su nariz o boca y que se pueda contaminar con virus o bacterias.

En personas con procesos respiratorios, el uso de las mascarillas simples reduce la diseminación de partículas infecciosas al toser o estornudar, o en su defecto, debe utilizarse papel o toallas descartables o cubrirse con el pliegue del codo para buscar el mismo efecto. | Fuente: Getty Images

Asimismo, en personas con procesos respiratorios, el uso de las mascarillas simples reduce la diseminación de partículas infecciosas al toser o estornudar, o en su defecto, debe utilizarse papel o toallas descartables o cubrirse con el pliegue del codo para buscar el mismo efecto.

Lamentablemente, las mascarillas simples, las cuales son las más accesibles a la población,  no brindan una protección segura contra la inhalación de las partículas ambientales que circulan en el aire, el polvo, etc. Para estos propósitos, deben utilizarse mascarillas algo más complejas llamadas respiradores, las cuales cuentan con un filtro especial y un mayor grado de ajuste al rostro del usuario (tipo N95, otros).