Dolor al tener relaciones sexuales

La dispareunia usualmente es reflejo de algún disturbio emocional, físico o combinación de ambos, que debe ser diagnosticado y tratado.

El dolor al tener relaciones sexuales es algo que la afecta psicológicamente. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Los médicos lo llamamos “dispareunia”. Puede ser ocasional, recurrente o constante. Cuando es constante o recurrente usualmente genera mucho estrés en la mujer y conflictos en su relación de pareja.  

Es algo que la afecta psicológicamente, con un cuadro de ansiedad y depresión que usualmente retroalimenta y magnifica los síntomas de cualquier problema físico que pudiera tener.  

¿En qué momento puede doler?

Dependiendo del problema que tenga la paciente, puede haber dolor en el primer contacto (“juegos previos”), al momento de la penetración, durante el transcurso del acto sexual o incluso luego de haber terminado el mismo.   

Hay pacientes que tienen dolor con cualquier penetración (por ejemplo, la inserción de un tampón vaginal), mientras otras solo lo sienten cuando la penetración es parte de una relación sexual.  

El dolor puede ser momentáneo y luego pasar, o puede ser que se mantenga por más de una hora luego de terminar la relación. 

Las mujeres que han tenido un tiempo el dolor, requieren de una pareja comprensiva. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

¿Cuales son sus causas?

Entre las psicológicas tenemos: antecedentes de abuso sexual (genera malos recuerdos, resentimiento, miedo, etc.), mala relación de pareja (que motiva falta de deseo y de respuesta sexual adecuada), estrés, cansancio, depresión, el descontento con su apariencia, etc. Cualquiera de estas pueden afectar a la mujer y hacer que sienta dolor al tener relaciones.  

Entre las causas físicas tenemos: hay varias maneras de clasificarlas, una de las cuales es haciendo referencia al momento y lugar en que se presenta el dolor.  

SI EL DOLOR ES AL MOMENTO DE LA PENETRACIÓN, puede ser debido a problemas en la vulva, que van desde las inflamaciones e infecciones (ambas muy comunes) hasta enfermedades crónicas específicas. Puede haber falta de lubricación vaginal, lo que ocurre con frecuencia en la menopausia y también puede pasarle a mujeres jóvenes cuando no hay suficiente estimulación previa a la penetración. Es bueno recordar que la mujer responde al estímulo sexual con mayor lentitud que el hombre y por lo tanto necesita más tiempo para las fases de excitación y lubricación. Es muy importante que haya comunicación en la pareja y que estas cosas se conversen para que no lleguen a ser un obstáculo en la relación.   

También hay casos en que el dolor a la penetración puede deberse a cicatrices (por ejemplo, de episiotomía, que es el corte que se hace con frecuencia en los partos para facilitar el nacimiento del bebé), contracciones vaginales involuntarias y hasta problemas congénitos como himen rígido  o malformaciones vaginales. 

El dolor en el acto sexual puede tener causas psicológicas o físicas. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

SI EL DOLOR ES PROFUNDO, puede ser provocado por una serie de enfermedades y/o condiciones, como la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, la cistitis intersticial, el síndrome de intestino irritable, quistes de ovario, etc. Nótese que hay varias causas de dolor que no son de origen ginecológico, sino por ejemplo de vejiga o intestinos.

Otras causas pueden ser las adherencias, cambios inflamatorios o fibrosis por radiación (en pacientes tratadas por cáncer).

¿Qué hacer?

Lo primero, como siempre en medicina, es llegar a un buen diagnóstico. Solo así es posible establecer un tratamiento correcto, que muchas veces debe ser hecho por un equipo multidisciplinario.

Hay problemas que son más fáciles de resolver que otros, por ejemplo, si hay sequedad vaginal en una paciente menopáusica, se le dan óvulos de hormonas que restauren el funcionamiento normal de la vagina o si no un lubricante para el momento de la actividad sexual.  

En general las mujeres que han tenido un tiempo el dolor, requieren de una pareja comprensiva que les ayude a sobrellevar el miedo a la relación sexual. Es bueno tener más momentos de juegos sin penetración, mayor tiempo de estimulación, uso de lubricantes, empleo de posiciones donde la molestia no se presente o sea mínima, etc. 

Resumiendo: la dispareunia es un problema que va a afectar no solo a la persona, sino también a su pareja y usualmente es reflejo de algún disturbio emocional, físico o combinación de ambos, que debe ser diagnosticado y tratado. Cuando la causa es física, el tratamiento va dirigido a sanar la dolencia que genera el dolor, lo que dependiendo del caso puede hacerse usando alguna crema, pastilla e incluso cirugía.

Lo importante es hacer lo necesario para permitirle a la paciente llevar una vida sexual plena y satisfactoria.