Educación sexual integral para alumnos, padres y profesores

El objetivo es reducir el número de embarazos adolescentes y, por ende, la deserción escolar.

Los padres y madres demandan respuestas a preguntas como: “¿Cómo le puedo hablar a mi hijo de sexualidad?”, “¿Cómo puedo hacer para que sepa que nadie le puede tocar?”, entre otras dudas. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Desde hace más de 20 años el porcentaje de mujeres embarazadas no ha cambiado, sigue siendo el mismo. El embarazo en adolescentes genera deserción escolar, aumento de la pobreza, violencia de género, abortos inseguros, entre otros grandes problemas.

En el año 2000 empecé como voluntario a brindar charlas y talleres de sexualidad en adolescentes que se encontraban en etapa escolar. Se buscaba prevenir la gestación en quienes ya habían iniciado su vida sexual, se promovía una educación en temas de sexualidad, se aclaraban sus dudas y preguntas sobre el tema. Empecé con jóvenes de sectores socioeconómicos bajos de Lima, en colegios nacionales y en ferias comunitarias de diversas municipalidades. Esta actividad la ejercía mientras seguía mis estudios de psicología en la universidad.

Así, han transcurrido dieciséis años de mi vida. Actualmente sigo realizando el mismo tipo de charlas y talleres para diversas escuelas, pero como parte de mi labor profesional. He tenido el privilegio de viajar a varias provincias del Perú. Estuve en los colegios más pobres y con más carencias económicas del Perú, así como en otros más caros y “exclusivos” del Perú. He conversado con los padres, las madres, profesores y profesoras, tutores, tutoras, autoridades escolares y miles de alumnos y alumnas desde tercer grado de primaria hasta quinto de secundaria y de bachillerato.

Se busca reducir la tasa de embarazos adolescentes. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Preparar estos talleres y charlas me llevó a revisar bibliografía nacional e internacional sobre la enseñanza de sexualidad en las escuelas, revisar estadísticas e investigaciones, considerar factores culturales y comunitarios, conocer las etapas evolutivas de cada edad, etc.  Es por ello, que considero que en el Perú en los últimos 25 años no hemos avanzado en nada en temas de educación sexual en las escuelas. Lo veo y lo he comprobado desde mi experiencia y revisando datos. Las preguntas son las mismas que desde hace 5, 10, 15, 20 años. Esto demuestra que no se ha hecho nada, que existe la urgencia de un plan nacional de educación sexual integral.

La necesidad de conocer temas de sexualidad no es solamente de adolescentes de cuarto o quinto de secundaria sino que viene desde el primer grado de primaria, donde la demanda de los padres y madres es: “¿Cómo le puedo hablar a mi hijo de sexualidad?”, “¿Cómo puedo hacer para que sepa que nadie le puede tocar?”, entre otras dudas.

Los niños de los primeros grados de primaria tienen curiosidad natural por su sexualidad,  las tutoras ni por los padres saben cómo abordar el tema.
Como sabemos, vivimos en una sociedad donde la sexualidad es un tema tabú, pues se le asocia a la genitalidad, es decir, sexo placentero. Por eso argumentan que el tema debe tocarse hacia el final de la etapa escolar y “solamente para evitar embarazos”.

La educación sexual integral implica más que una instrucción sobre las relaciones sexuales y los métodos anticonceptivos. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Pero es preocupante que en las escuelas en vez de informar adecuadamente sobre sexualidad, son los profesores quienes “desinforman” y dan conceptos errados. Ellos  demuestran que no se encuentran capacitados para abordar el tema, porque lo más probable es que a ellos tampoco les hayan hablado de sexualidad; así que deciden trasladar esa responsabilidad a los padres.

Por su parte, los padres de familia evitan hablar del tema y muchas veces tienen que lidiar contra sus propios prejuicios. Por ejemplo, creer que si les hablan de sexo a sus hijos incentivan su inicio sexual, miedo a enterarse que ellos ya iniciaron su vida sexual y no saber qué decir, o erradamente pensar que el hijo varón debe hablar con el padre y la hija debe hablar con la madre, etc. Por todo esto, los progenitores optan por pasarle la responsabilidad a la escuela. Entonces, si en el colegio no se les enseña de sexualidad y en la casa es un tema tabú, los adolescentes buscan aclarar sus dudas con sus compañeros o amigos (que están tan desorientados como ellos) o en las redes sociales y el internet, donde en esta última fuente de búsqueda si uno coloca la palabra “sexo” o “sexualidad” o “masturbación” (que son las palabras que más usan los adolescentes para informarse del tema) lo más probable es que le aparezca algún video o imagen pornográfica.

Los niños de los primeros grados de primaria tienen curiosidad natural por su sexualidad. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Es comprensible que los niños y los adolescentes no sepan de sexualidad de forma adecuada, porque cada vez que me he reunido con los padres y las madres con la finalidad de darles algunas pautas de cómo hablar con sus hijos e hijas, en la gran mayoría de casos pude constatar que siendo adultos no solamente tienen mitos y tabúes, sino que desconocen términos importantes para poder hablar adecuadamente de sexualidad. Es preocupante que un adulto tenga vergüenza de decir “pene” o “vulva” y prefiera decir “pipí” o “cosita”, o que crea que “sexo” y “coito” es lo mismo, cuando lo primero hace referencia al pene o la vulva. También confunden “género” con “homosexualidad” o “violencia”, cuando en realidad hace referencia a “lo masculino” y “lo femenino”, se equivocan -además- al creer que “sexualidad” es “hacer el amor”, cuando es la forma que tienen los seres humanos por ser seres sexuados (tienen pene o vulva) e incluye nuestra forma de pensar, valores, creencias, etc.

Por ello, es necesario y urgente que exista una educación sexual integral en las escuelas, con un enfoque de género e intercultural, donde se capacite adecuadamente a los padres de familia y a los profesores.