El sabor de los alimentos puede cambiar si estás triste o feliz

El estado de ánimo afecta la conducta alimentaria, se hace evidente en el acto de comer o en los cambios de apetito.

Según la investigación, hay una mejor aceptación de los vegetales cuando se está feliz. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El estado de ánimo puede cambiar el sabor de los alimentos, es lo que se ha observado en un pequeño estudio realizado por la Universidad de Granada en España y la Pontificia Universidad Católica de Argentina, importante porque nos ayuda a comprender que a pesar de las preferencias habituales de las personas por distintos sabores o alimentos, esto puede variar si la persona está triste, estresada o feliz.

Los investigadores separaron en dos grupos a los participantes: los que consumían sabores amargos habitualmente y los que no, luego se les estimuló mediante imágenes para crear estados motivacionales diferentes y se les daba a probar diferentes muestras de alimento amargos.

El efecto de la prueba se midió con índices afectivos derivados del análisis de expresiones faciales e indicadores del deseo. Los resultados fueron muy interesantes, al parecer cuando uno se siente estresado o está muy preocupado por su peso, la percepción de sabores amargos como los de la cerveza, el café o la toronja disminuyen, es decir, lo sintieron menos amargo y por tanto se toleraría más.

Nuestro estado de ánimo puede hacer que disminuya la percepción del sabor amargo del café o la cerveza. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Cuando el sentimiento es de tristeza la sensación de sabores dulces se perciben más intensos y allí el mecanismo de recompensa se hace más eficiente, es decir, el sabor dulce se torna más placentero y el cerebro contrarrestaría el sentimiento de tristeza.

Mientras que si se está feliz y se consumen vegetales por ejemplo en una ensalada, éstos resultan más sabrosos y al parecer el cerebro se dispone a absorber mejor los nutrientes de dicho alimento.

Estos hallazgos permiten plantear diversas hipótesis y recomendaciones, por un lado es evidente que el estado de ánimo afecta la conducta alimentaria y probablemente muchos ya lo hayan notado en el acto de comer o en los cambios de apetito.

Pero ahora tenemos más información sobre el porqué de la preferencia y el impulso por buscar ciertos alimentos sin tomar en cuenta un criterio nutricional saludable, el efecto de recompensa de un alimento sobre el estado de ánimo influye en la elección de alimentos. Por ello es importante que frente al impulso por comer, se tome una pausa para estabilizar el ánimo y realizar una mejor elección del alimento. Lograr una estabilidad del ánimo puede ayudar a las personas a mantener un horario de alimentación adecuado, reducir el ansia por comer constantemente y tener un mejor control sobre su peso.

Finalmente, otro aspecto importante a considerar de esta investigación es la mejor aceptación de vegetales cuando se está feliz. Muchos padres de familia tienen dificultades para incluir este tipo de alimentos en niños pequeños y escolares en general. Si desde la primera infancia se lograra habituarlos, se obtendrían muchos beneficios nutricionales como cubrir con mayor facilidad las vitaminas, minerales y fibra necesarias para un normal crecimiento y desarrollo así como, beneficios a la salud en la prevención de problemas como el estreñimiento, enfermedades cardiovasculares y otras relacionadas a procesos de oxidación.

Si desde las primeras ingestas de papillas del bebé y sobre todo durante los primeros años de vida en adelante, prevalece un entorno sin estrés, afectivo y feliz, esto se verá reflejado en el niño y favorecerá la ingesta de alimentos nuevos saludables como los vegetales.

El sabor dulce se torna más placentero y el cerebro contrarrestaría el sentimiento de tristeza. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images