El tabaco es una amenaza para el desarrollo

Ninguna sustancia comercial es tan peligrosa ni ha matado a tanta gente como el cigarro. Este mata más que el VIH/SIDA, tuberculosis y malaria juntos.

La nicotina, principal elemento que conforma el cigarrillo, es la tercera sustancia más adictiva del mundo. | Fuente: Getty Images

Cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco como una campaña de alcance mundial para exponer los riesgos del tabaquismo contra la salud personal y pública, así como para abogar por políticas locales y globales que reduzcan su consumo.

Este año, el lema promocionado por la Organización Mundial de Salud (OMS) es: El Tabaco, una amenaza para el desarrollo, lema que busca demostrar que “la industria del tabaco compromete el desarrollo sostenible de todos los países”.

El consumo de tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas a nivel mundial y 16 mil en el Perú, pero ¿cómo el consumo ancestral de una planta originaria de la zona andina de Perú y Ecuador pudo llegar a representar la mayor causa de mortalidad prevenible en el mundo?

Su ingesta ritual y medicinal por parte de los nativos americanos (masticado, inhalado, o en otras formas) fue descubierto por los conquistadores y difundido en Europa en la segunda mitad del siglo XVI. Sin embargo, no fue hasta la Revolución Industrial (segunda mitad del siglo XVIII) que su consumo fue masificado a causa de su producción masiva, publicidad y moda, en forma de cigarrillos, puros o pipas.

Muchas son las enfermedades que tienen al tabaco como señal de riesgo. El cáncer, principalmente el que afecta al pulmón, es el de mayor mortalidad. | Fuente: Getty Images

Muchas descripciones de mediados del siglo XIX, asociaban el consumo de tabaco al desarrollo del cáncer y otras enfermedades pero no es sino hasta el año 1964 cuando un reporte del cirujano General Luther Terry alcanzó una tremenda repercusión en los Estados Unidos al condensar la evidencia producida hasta ese momento y concluir que el consumo de tabaco estaba claramente relacionado con cáncer de pulmón, enfermedad coronaria y problemas broncopulmonares crónicos.

Con el tiempo, una serie de publicaciones científicas comenzaron a describir y establecer diferentes relaciones causales entre el consumo directo e indirecto (también llamado pasivo o de segunda mano) con otras enfermedades. Esta evidencia permite explicar claramente los riesgos del consumo de tabaco:

1. El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas, muchas de ellas conocidos venenos (inclusive para otros seres vivos como las plantas) y algunas de naturaleza radioactiva. Más de 40 de ellas son conocidas por producir cáncer.

El cigarrillo electrónico no es una opción recomendada, el humo es igual de dañino que el del tradicional. | Fuente: Getty Images

2. Su consumo siempre es peligroso, no solo cuando su consumo es excesivo. Ninguna sustancia comercial es tan peligrosa ni ha matado a tanta gente como el tabaco. Mata más que el VIH/SIDA, tuberculosis y malaria juntos.

Se estima que mata a 1 de cada 10 adultos y que la mitad de fumadores eventualmente morirán a causa de dicho consumo, principalmente por enfermedades cardiovasculares (infartos cardiacos, hipertensión, isquemias cerebrales), cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (antes llamada bronquitis crónica y enfisema pulmonar).

Además, existe asociación del tabaco con enfermedades arteriales periféricas, otros 16 tipos distintos de cáncer (además del de pulmón), empeoramiento de otras enfermedades respiratorias como el asma, mayor riesgo de infecciones respiratorias incluyendo influenza, neumonía y tuberculosis, desarrollo de diabetes, úlceras gástricas, osteoporosis, disfunción eréctil, infertilidad, complicaciones durante el embarazo y el desarrollo del feto y del niño una vez nacido, enfermedades periodontales, y un largo etcétera.

3. Es altamente adictivo. Uno de sus compuestos, la nicotina, es la principal causa de adicción y es considerada como la tercera droga con mayor grado de dependencia, detrás de la cocaína y la heroína.

4. Su consumo es activamente promovido por una de las más poderosas industrias, la tabacalera.

La nicotina, principal elemento que conforma el cigarrillo, es la tercera sustancia más adictiva del mundo. | Fuente: Getty Images

Hace poco más de 10 años, cerca de 180 países firmaron un tratado de alcance mundial, llamado Convenio Marco para el Control de Tabaco, el cual fue ratificado por el Congreso de la República el año 2004. Esto significó para el Estado Peruano un compromiso para legislar lo necesario para que nuestra nación sea un país 100% libre de humo de tabaco, prohibiéndose toda forma de publicidad y promoción del tabaco.

El año 2010, fue promulgada la Ley Nº 28705 que declara a los ambientes públicos, vehículos de transporte y lugares de trabajo como espacios 100% libres de humo de tabaco, restringe la venta y publicidad tabacalera y regula el diseño de los empaques de cigarrillo. Sin embargo, la Comisión Nacional Permanente de Lucha Antitabáquica (COLAT-Perú) estima que menos del 10% de municipios cuentan con normativas apropiadas y sanciones sobre el particular, y  en donde están implementadas, su cumplimiento es bajo.  

Asimismo, existen proyectos de ley que esperan (hace años) su discusión y aprobación en el Congreso de la República, que buscan incrementar los impuestos al tabaco, medida que ha demostrado en otros países reducir el consumo: se estima que un incremento del 10% del precio del cigarrillo podría disminuir hasta un 7% en consumo del mismo.

El peligro radica en que esta sustancia tarda solo 4 segundos en llegar a zonas sensibles del cerebro y producir una falsa sensación de placer. | Fuente: Getty Images

Aunque el riesgo no es igual que en los fumadores activos, en los pasivos el humo de tabaco supone también un riesgo de desarrollar cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias como asma. También se considera un riesgo para los bebés que están por nacer, infantes y niños,  siendo su efecto tan marcado, que puede traer consecuencias aún cuando estos alcancen edad adulta. Toda esta evidencia sentó las bases de las legislaciones que buscan asegurar que los lugares públicos estén libres de tabaco.

Hemos explicado por qué el tabaquismo constituye un grave problema en la salud de la población mundial. Pero, también constituye una amenaza para el desarrollo como lo enuncia el título de esta columna? Por cierto que sí: además de incrementar los gastos en salud, reduce la productividad de la fuerza laboral y agrava las desigualdades de la pobreza, disminuyendo los recursos de la población para una buena alimentación, educación y salud. Por otro lado, el cultivo del tabaco causa deforestación y contaminación.

Estimado lector, recuerde que el cese de tabaco es la principal medida de salud costo efectiva para evitar la muerte por enfermedades no transmisibles.  Si usted fuma, por menor o inofensivo consumo que parezca, nunca será tarde para dejar de fumar. Su propia salud y la de su entorno se lo van a agradecer.

La legislación que prohíbe el consumo de cigarros en lugares públicos es un primer paso para reducir su uso. | Fuente: Getty Images