Enfrentando el aborto

La gran mayoría de abortos espontáneos se da en las primeras 12 semanas. Una vez que se pasa el primer trimestre, ya es bastante más inusual que ocurra.

El aborto espontáneo es una pérdida que se da en las primeras 20 semanas de la gestación. | Fuente: Getty Images

El aborto es un problema médico frecuente que han tenido (y tienen) que enfrentar muchísimas mujeres.  

Usualmente cuando uno menciona la palabra “aborto” inmediatamente la gente lo asocia con “aborto provocado”  o “aborto terapéutico” cuando en realidad la enorme mayoría de abortos son espontáneos.   

¿Qué es un aborto espontáneo?

Es una pérdida que se da en las primeras 20 semanas de la gestación (primera mitad del embarazo). Nos estamos refiriendo a aquellos que ocurren sin que nadie los provoque intencionalmente.

¿Ocurren con frecuencia?

Sí.  Con mucho más frecuencia de lo que uno imaginaría. Se supone que entre un 20 a 40 % de los embarazos se pierden. Una buena parte de ellos ocurre incluso antes de que la mujer llegue a enterarse de que estaba encinta. Son casos en que la pérdida se da tan al inicio, que la mujer solo tuvo un pequeño atraso menstrual y a veces ni siquiera eso.   

En general, la enorme mayoría de abortos espontáneos se da en las primeras 12 semanas. Una vez que se pasa el primer trimestre, ya es bastante más inusual que ocurra.   

¿Qué los provoca?

La mitad o más de ellos se producen por fallas en los cromosomas del bebé que se está formando y que son incompatibles con la vida. La naturaleza es sabia y no permite que estos bebés sigan creciendo. Estadísticamente, la frecuencia de estas fallas va aumentando a medida que aumenta la edad de la mujer.  

Hay una mayor incidencia en los “treintas” que en los “veintes”, y son bastante más frecuentes después de los 40.

Pero pueden haber muchas otras causas, como infecciones, problemas hormonales (diabetes, tiroides), malformaciones en el útero, uso de drogas o de medicamentos no autorizados, enfermedades autoinmunes como el lupus, y un largo etc. de otras condiciones.

¿Cuáles son los síntomas?

El más importante es el sangrado. Durante las primeras 20 semanas de embarazo tipifica al menos como una “amenaza de aborto”.  También puede haber dolor en la pelvis y sensación de contracciones, así como expulsión de coágulos o pedazos de tejido.


¿Podemos prevenirlo?

Muchas veces no, si el problema radica en los cromosomas del bebé que se está formando.

Pero para muchos otros casos sí podemos hacer cosas que son muy importantes. Por ejemplo: prepararse para el embarazo yendo a un chequeo previo que prevenga infecciones, anemias, tumoraciones que afecten la cavidad uterina, etc. También es necesario iniciar la toma de ácido fólico antes de embarazarse, comenzar la gestación con un peso correcto, dejar el tabaco, el alcohol y cualquier medicamento o droga que pueda hacerle daño al bebé en formación, no tomar ningún suplemento (por más natural que sea) sin consultar con su médico, etc.

Diagnóstico y tratamiento

Si hay la sospecha de un aborto o amenaza de aborto, usualmente su médico la examinará y luego le pedirá una ecografía que puede ir acompañada de exámenes de sangre. Si está muy al inicio del embarazo y hay dudas sobre el diagnóstico en la primera visita, es normal que la citen para una a dos semanas después, a fin de lograr un diagnóstico certero.  

Si es una amenaza y hay una causa evidente (por ejemplo una infección urinaria, progesterona muy baja, problema con la tiroides, etc.) inmediatamente se le dará medicación para regular eso. Si ya hubo un aborto y es incompleto, con frecuencia se procederá a hacer una limpieza de la cavidad uterina, que es un procedimiento rápido, de bajo riesgo y ambulatorio.  

¿Afecta eso su futuro como mamá?

Es muy importante que las mamás lo tengan claro, la enorme mayoría de veces las causas del aborto son aleatorias y no se van a repetir. Estadísticamente, el que una mujer tenga un aborto no implica que vuelva a tenerlo. Solo un 5 % de las mujeres hacen dos abortos seguidos y solo 1 de cada 100 hacen 3 abortos seguidos. (los llamados “abortos habituales”).

Entonces, la pareja que tuvo un aborto lo debe tomar con calma y prepararse con ilusión, esperanza y buenos controles médicos para el siguiente intento.