Histerectomía, cuando se retira el útero

Era una operación que se hacía con mucha frecuencia, con la evolución de la medicina, son menos agresivas y hay muchas terapias que pueden librar a la paciente de esta operación.

La histerectomía se practicaba antiguamente en toda paciente de 40 o más años que tenía que sacarse el útero. | Fuente: Getty Images

Una de las operaciones más frecuentes en ginecología es la histerectomía, que  puede hacerse por una serie de causas: cáncer (tanto de útero como de ovarios), prolapsos, fibromas, sangrados anormales, dolor pélvico, adenomiosis, etc.   

El procedimiento es “total“ cuando se saca todo el órgano y “sub total” cuando se deja el cuello del útero (que es la parte que da hacia la vagina y de donde se toma el Papanicolaou).   

¿Se saca solo el útero?

En ningún caso la palabra “histerectomía” incluye sacar los ovarios ni las trompas. Esta era una práctica que se hacía antiguamente en toda paciente de 40 o más años que tenía que sacarse el útero. Se hacía porque en esa época no existía la ecografía y no había manera de chequear los ovarios. Entonces, para evitar un posible futuro tumor, se hacía la extirpación total.  Hoy en día, con imágenes de ecografía que detectan quistes y/o tumores de milímetros, esta conducta no tiene ningún sentido como rutina, sobre todo en pacientes premenopáusicas que necesitan de las hormonas ováricas para no alterar su vida normal.  

La histerectomía, hasta hace unos años, era una operación que se hacía con mucha frecuencia, aplicando un amplio corte en el abdomen. Hoy en día, con la evolución de la medicina, somos cada vez menos agresivos y hemos desarrollado muchas terapias que pueden librar a la paciente de esta operación. Pero cuando de todas maneras se necesita operar, las cirugías son más conservadoras y mínimamente invasivas.

Cuando hay que sacar los fibromas, en muchos casos se hace por laparoscopía y casi nunca hay necesidad de sacar el útero. | Fuente: Getty Images

¿Qué tratamientos pueden evitar la histerectomía?

Tenemos una serie de tratamientos y cirugías alternativas que permiten conservar el útero en la mayoría de las pacientes que así lo quieran, por ejemplo:

Los sangrados excesivos los manejamos con tratamiento médico o incluso con dispositivos que colocamos dentro del útero y controlan las hemorragias.

Los prolapsos los corregimos poniendo los órganos en su lugar sin necesidad de sacarlos. Los fibromas tienen nuevos tratamientos que van desde la embolización uterina y el ultrasonido focalizado hasta las pastillas de acetato de ulipristal. Estas últimas disminuyen el tamaño de los fibromas y suspenden los sangrados, siendo el tratamiento ideal para pacientes seleccionadas.   

Cuando hay que sacar los fibromas, en muchos casos se hace por laparoscopía y casi nunca hay necesidad de sacar el útero (en algunos casos, así no sea necesario,  puede ser conveniente hacerlo, y esto se conversa con la paciente). 

La medicina es mucho menos agresiva y busca respetar la integridad de la paciente. | Fuente: Getty Images

¿Cómo se hace la operación?

Cuando se necesita hacer la histerectomía, la mayoría de veces se hace ya sea por vía laparoscópica, vaginal o una mezcla de ellas; eso permite que la paciente salga de alta en uno o dos días y su recuperación sea en menos de la mitad del tiempo que con la cirugía convencional.  

Estas técnicas permiten que la cirugía no deje cicatriz (o que sea mínima, prácticamente invisible), que la paciente sangre menos, tenga menos riesgo de infección, menos dolor, menos tiempo de hospitalización, y retorno a su vida normal mucho más rápido. Es importante que la paciente sepa que la operación no afecta negativamente su vida sexual, por el contrario, muchas veces hay una mejora al eliminar un órgano que podía estar generando dolor o molestias.

Estamos yendo a una medicina mucho menos agresiva que busca respetar la integridad de la paciente. Cada vez tendemos a operar menos y nuestras operaciones, cuando se hacen, causan menos dolor y molestias. Ese es el camino de la medicina moderna.