Insuficiencia venosa, el origen de las temidas varices

La población adulta es la más afectada y entre los factores de riesgo figuran el sedentarismo y la obesidad.

Dolor, pesadez o calambres en las piernas son síntomas de insuficiencia venosa. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El aumento del sedentarismo, la mayor esperanza de vida y la obesidad hacen que las enfermedades venosas sean más prevalentes en la actualidad, afectando entre el 10 y 40 por ciento de la población adulta, sobre todo en las extremidades inferiores, y conllevan a una serie de consecuencias negativas en esta etapa de la vida.

La insuficiencia venosa es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón. Se denominan varices a las dilataciones venosas, tortuosas y visibles que  generalmente aparecen en los miembros inferiores; además se denominan telangectasias o arañas vasculares a las pequeñas dilataciones de los vasos sanguíneos en la superficie de la piel.

Las varices pueden aparecer en los miembros inferiores (más frecuentes), en el esófago (sobre todo en pacientes con cirrosis hepática), en el ano (hemorroides), en los testículos (varicocele), entre otros.

Causas:

- Alteración de las válvulas venosas que impulsan la sangre desde los miembros inferiores hacia el corazón, en contra de la gravedad. Si las válvulas venosas no se cierran bien, la sangre se acumula en las venas y éstas empiezan a dilatarse.
- Obstrucción del flujo venoso, imposibilidad para que circule la sangre hacia el corazón, que si es aguda, podría deberse a una trombosis venosa o coagulo sanguíneo que bloquea la circulación.

Factores de riesgo:

- Obesidad.
- Sedentarismo y falta de actividad física.
- Estar de pie o sentado por tiempos prolongados.
- Uso de anticonceptivos.
- Antecedentes familiares (predisposición familiar).
- Tabaquismo, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, embarazo.

Es de suma importancia mantener en buen estado los músculos de la pierna (pantorrilla) ya que estos ejercen la función de bomba y mejoran el retorno venoso al comprimir las venas de los miembros inferiores.

Síntomas de la Insuficiencia Venosa:

- Dolor, pesadez o calambres en las piernas.
- Prurito o picazón.
- Aumento de volumen de los miembros inferiores.
- Enrojecimiento local y cambios en el color de la piel.
- Evidencia de venas dilatadas superficiales.
 Engrosamiento y endurecimiento de la piel.
- Úlceras o lesiones infectadas en las piernas y en los tobillos, que se agravan por una mala circulación.

Trombosis venosa:

Es una de las complicaciones de la insuficiencia venosa, pero no en todos los pacientes llega a suceder. Se produce por la formación de un coágulo sanguíneo que impide el correcto flujo sanguíneo. Ocurre por el estancamiento de la sangre y la formación de turbulencias dentro del sistema venoso. Por lo general afecta a una sola extremidad y se acompaña de cambios en el color de la piel (enrojecimiento), dolor e inflamación. En estos casos el tratamiento es a base de anticoagulantes.

Diagnóstico:

Con una buena historia clínica y el examen físico se acerca al diagnóstico.
La ecografía doppler venoso es el examen indicado para evidenciar directamente la dilatación venosa y la incompetencia valvular. Es un examen rápido, indoloro y ambulatorio.

Tratamiento de la Insuficiencia Venosa:

- Actividad física como caminatas, bicicleta, natación, entre otros. Tonifica los músculos de los miembros inferiores y estimula el retorno venoso.
- Medias elásticas.
- Evite sentarse o estar de pie por períodos prolongados.
- Los fármacos antivaricosos (pastillas, pomadas o gel) ayudan al control de los síntomas.
- Realizar movimientos de dorsiflexión y extensión de los dedos del pie, talones y rodillas.
- Evitar el exceso de peso y ropa muy ajustada.
- Evitar el estreñimiento.
- Elevar las piernas 30° lo más arriba que se pueda, para mejorar el retorno venoso.
- Realizar masajes de drenaje ascendentes en ambos miembros inferiores.
- Tratamiento quirúrgico: Safenectomía (extracción quirúrgica de la vena afectada).
- Las alternativas a la cirugía son la escleroterapia, terapia con láser, radiofrecuencia, ablación térmica endovenosa, entre otros.

Lo más importante es la prevención y detectar los primeros síntomas de esta patología para evitar su progresión. Como siempre el ejercicio y los estilos de vida saludables son claves para que no aparezcan futuras complicaciones.