La asertividad y su relación con la autoestima

El hecho de establecer una comunicación poco asertiva puede provocar conflictos interpersonales, frustración, sentimientos de culpa, baja autoestima, tensión, soledad, y pérdida de control.

La persona asertiva expresa comprensión hacia las visiones, los sentimientos y las demandas de los demás. | Fuente: Getty Images

Probablemente hayas oído hablar de la asertividad, pero quizás no lo tienes tan claro. Aquí te lo explico. La asertividad es una habilidad y un estilo de comunicación que se sitúa entre la agresividad y la pasividad, la cual te permite defender tus derechos y expresar tu opinión de manera libre, clara, directa y desde el respeto hacia los demás. Ahora, ¿en qué nos es útil en nuestro día a día?

Aprender a decir "no"

La persona asertiva sabe decir “no” y es capaz de mostrar sus opiniones y posicionamientos de forma clara (por ejemplo, manifestando un razonamiento con el fin de justificar una idea, un sentimiento o una petición). La persona asertiva expresa comprensión hacia las visiones, los sentimientos y las demandas de los demás. Conoce sus propios derechos y los defiende sin el objetivo de ganar, sino a llegar a un acuerdo. Su habla es fluida y segura. Mantiene un contacto ocular directo (sin ser desafiante) y una posición corporal relajada. Además posee capacidad para discrepar abiertamente dando forma a los propios gustos e intereses, pidiendo aclaraciones y diciendo “no” cuando sea necesario. Los sentimientos que frecuentemente van asociados a la persona asertiva responden a una buena autoestima, una sensación de control emocional y una elevada satisfacción en las relaciones personales.

Estilo de comunicación pasivo

La persona pasiva muestra poco deseo de confrontación o llamar la atención sin importar que haciendo esto no valora sus propios derechos, suele defender a los demás pero no defiende sus intereses personales. El comportamiento que habitualmente observamos viene caracterizado por un tono de voz bajo, un habla poco fluida y la evitación del contacto ocular.

La persona sumisa denota una importante inseguridad sobre el propio discurso pensando (“lo que pueda decir no es importante”) y su figura en relación a los otros (“no participo para no molestar”), al mismo tiempo que manifiesta frecuentes quejas a terceros (“esta persona no me entiende”). Los sentimientos más recurrentes de la persona pasiva están relacionados con la impotencia, la culpabilidad, la frustración, y la baja autoestima.

La persona agresiva defiende en exceso los derechos e intereses personales sin tener en cuenta los de los demás | Fuente: Getty Images

Estilo de comunicación agresiva

La persona agresiva defiende en exceso los derechos e intereses personales sin tener en cuenta los de los demás (en ocasiones, no los tiene en cuenta, otras, carece de habilidades para afrontar ciertas situaciones). El comportamiento que a menudo observamos desde este estilo de comunicación es un tono de voz elevado, un habla tajante, un ritmo de conversación rápido y precipitado, un contacto ocular retador, y una clara tendencia al contraataque.

Algunos de los pensamientos que puede presentar la persona agresiva son: “lo que tú pienses no me interesa, únicamente importo yo”, “no cometo errores”, “la gente debería ser como yo”, etc. La ansiedad creciente, la soledad, la culpa, la sensación de falta de control, la frustración y la baja autoestima son sentimientos que están íntimamente ligados.

La persona asertiva expresa comprensión hacia las visiones, los sentimientos y las demandas de los demás. | Fuente: Getty Images

¿A qué puede deberse la falta de asertividad?

Existen cuatro causas principales por las cuales una persona puede presentar problemas de asertividad:

La primera causa la observamos cuando la persona no ha aprendido a ser asertiva o lo ha hecho de un modo inadecuado. Las conductas o habilidades para ser asertivo se aprenden; son hábitos o patrones de conducta que por imitación o refuerzo (padres, abuelos o personas que nos criaron son los principales modelos). No existe una personalidad innata asertiva o no asertiva, esto se aprende de la misma forma que se aprende a ser agresivo o pasivo.

La segunda causa aparece cuando la persona conoce la conducta apropiada pero la ansiedad le impide llevarla a cabo. En este caso existe una asociación con una o más experiencias altamente desagradables y traumáticas que ha podido limitar o bloquear la respuesta asertiva.

La tercera causa es aquella en que la persona no conoce o rechaza sus derechos (por ejemplo fruto de una educación que ha convertido a aquel individuo en sumiso).

Y finalmente la cuarta causa la vemos cuando la persona posee unos patrones irracionales de pensamiento (esquemas mentales concretos y creencias asociadas) que le impiden actuar de forma asertiva.

¿Ser asertivos está relacionado con el amor propio? Así es, ser asertivos nos ayuda a ser tratados con respeto, a expresar los propios sentimientos y opiniones, a ser escuchados, a saber decir no sin sentir culpa, a hacer peticiones, a ser independientes, a gozar y disfrutar, a sentirnos relajados y dedicar un tiempo para nosotros.

El hecho de establecer una comunicación poco asertiva puede provocar conflictos interpersonales, frustración, sentimientos de culpa, baja autoestima, tensión, soledad, y pérdida de control. Con un estilo de comunicación asertivo uno resuelve más fácilmente los problemas, se siente más relajado, más a gusto consigo mismo, satisfecho y, de este modo, obtiene más fácilmente lo que desea sin generar conflictos.

 

Cuando eres asertivo tienes estos beneficios:

  1. La asertividad nos permite tener una mayor sensación de control sobre el entorno y sobre nosotros mismos.
  2. Tener control sobre uno mismo y poner límites mejora la autoestima.
  3. La asertividad no busca el conflicto, sino que se basa en la comunicación eficiente y, por tanto, empodera a la persona.
  4. Mejora el bienestar y la satisfacción vital y ayuda a vivir situaciones y experiencias más gratificantes, por lo tanto eres más feliz.
  5. Mejora la comunicación entre los actores de una relación.
  6. Provoca una mejora en las relaciones interpersonales que es fruto de una mejor comunicación, honestidad y sinceridad.
  7. Mejora el autoconocimiento y la gestión emocional.
  8. Permite resolver conflictos y evitar que los problemas se magnifiquen fruto de la no expresión de las necesidades y las emociones de uno mismo.