La crianza de tu hijo le da poder contra el bullying

La sobreprotección en la crianza hace niños dependientes de los adultos y sin herramientas para resolver y buscar soluciones.

Los chicos que son víctimas usualmente tienen dificultad para aceptar la crítica y necesitan la aprobación de los demás.  | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images
El maltrato psicológico entre niños y adolescentes es un tema que se viene dando con fuerza y muchas veces es muy complejo controlarlo y evitarlo. Se habla mucho del niño o adolescente que molesta, del que hace bullying, pero menos del que es víctima, del que es 'buleado'.
 
Suele suceder en el intercambio que se da entre los niños y adolescentes, sobre todo en grupo, que comienzan a hacer simples bromas y poco a poco pueden ir subiendo de tono, llegando a burlas directas o comentarios que molestan y hacen daño. Si esta dinámica se repite, las cosas se complican, no solo porque se siguen dando, sino porque probablemente el tono de esas intervenciones se hace más agudo, más recurrente y muchas veces más cruel.
 
¿Qué se pregunta el niño?
¿Por qué a mi?
¿Qué se pregunta un padre?
¿Por qué a mi hijo?
¿Todo el problema es responsabilidad de este niño o de los niños que molestan, agudos y crueles? ¿Algo pasa con “mi hijo” para que está siendo molestado?
 
De todas maneras pasa algo con los chicos que se burlan, molestan y son crueles, pero también algo está pasando con “tu hijo” que está siendo hostigado.
 
Advierten las debilidades
 
Los chicos que molestan están utilizando herramientas para ridiculizar, como algunas características físicas, dificultad en alguna habilidad, o en la manera de ser, como la timidez, y esto toma mucha fuerza al estar en grupo. Se hacen presentes características como necesidad de encontrar un blanco de molestia y agresión, gozo por ridiculizar, avergonzar y hacer sentir mal, como formas erróneas de canalizar la impulsividad.
 
Los chicos que son víctimas usualmente tienen dificultad para aceptar la crítica y necesitan la aprobación de los demás. Es así que frente a situaciones en que reciben un comentario fuerte, una burla o similar, les cuesta manejar la situación y reponerse; eso los vuelve el blanco perfecto para ser molestados.
 
Además, se van apreciando otras dificultades como inseguridad y baja autoestima, que contribuyen de modo sustancial a la falta de reacciones asertivas y búsqueda de una solución.
 
La baja autoestima provoca que se pierda la confianza en uno mismo y que la persona se deje tratar mal, la inseguridad y el miedo se van perfilando en la personalidad, así como la actitud a la defensiva.
 
También sucede que para evitar enfrentamientos, discusiones, peleas, miedo al otro o al que dirán, hay niños que permiten las provocaciones, las críticas y los insultos. En otras ocasiones, toleran todo para tratar de aparentar que no les molesta y así evitar el rechazo del grupo.
Forma un hijo independiente

Muchos de estos chicos tienen estilos de crianza donde prima la sobreprotección, por lo que muestran una predisposición a estar muy cuidados y dependientes de adultos, en lugar de desarrollar herramientas para el intercambio con chicos de su edad. Están privados de experiencias prácticas que les podrían permitir aprender a resolver y buscar soluciones.
 
Todo se complica porque puede surgir la sumisión, la cual permite que los chicos molesten más y atraigan a otros pares para que se pongan del lado de ellos.
 
De este modo cada vez más surgen víctimas de bullying o maltrato psicológico, un problema que se hace más común y más fuerte entre los niños y adolescentes. Hay un disfrute por humillar a otros de un lado y del otro. Son quienes tienen los perfiles personales vulnerables, pasivos, con algunas dificultades personales y pocas destrezas sociales, quienes se ven envueltos en  situaciones complejas y con grandes riesgos de que la violencia evolucione y llegue a tornarse peligrosa.