La crisis del hijo único: cuando llega el nuevo hermano

Es importante trabajar con mucho cuidado la construcción de la imagen del futuro hermanito.

Los padres deben trabajar en la construcción de la imagen del futuro hermanito. | Fotógrafo: Getty Images

La experiencia de crecer con hermanos es sin duda importante, divertida y saludable, sin embargo, el paso de ser hijo único para convertirse en un “hermano” es una etapa compleja para el niño.

De pronto, después de ser el “hijo único” y tener la idea de que esto sería así por siempre, sin cambios, y disfrutando de los padres en forma exclusiva (a pesar de que muchas veces los hijos piden tener un hermano sin conocer realmente lo que implica tal pedido), la situación cambia y resulta que los papás van a traer un “hermanito”. Y este nuevo miembro de la familia, ya trae consigo una gran intensidad de emociones, y además provoca sentimientos nuevos, los cuales muchas veces el niño no ha sentido antes, tales como el miedo, la tristeza e incluso el desengaño y los celos.

La experiencia recomienda que cuando los padres estén seguros de que el embarazo está desarrollándose con tranquilidad y seguridad, deben compartir la noticia con el hijo, como un primer paso para empezar a prepararlo.

Cuando llega esta etapa los padres como adultos van desarrollando en sus mentes una imagen del futuro bebé, rasgos físicos, de carácter, imaginando la nueva dinámica familiar y desarrollando una serie de deseos y fantasías, los cuales el hijo percibe y no necesariamente entiende ni van de la mano del pensamiento de los padres; esta situación ya de por sí puede generarle un desconcierto y una sensación de irse quedando rezagado.

Los niños pueden tener expresiones de ternura o ser hostiles frente a la idea de tener un hermano, los padres deben tomar esto con calma y conversarlas sobre esas conductas. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Solo con las explicaciones adecuadas y apropiadas por parte de los padres, y de un modo que sea accesible para el niño, podrá ir asimilando, comprendiendo y participando sin sentirse excluido ni amenazado.

La preparación verbal con el niño, apoyada con imágenes, relatos y vivencias es de gran utilidad porque permitirá conversar del tema, imaginando y compartiendo la futura situación, resolviendo inquietudes y construyendo en su mente ilusiones tratando de que sean muy realistas. Sin embargo, suele suceder que esta construcción muchas veces tiene un matiz de “perfección” y a la hora que llega el bebé resulta que no es el perfecto hermano deseado y menos el compañero de juegos. Por el contrario, llega tan diferente a lo esperado y capta tanta atención de los padres que desilusiona al niño y con mucha facilidad puede ser sentido como una amenaza.

Es importante trabajar con mucho cuidado la construcción de la imagen de este futuro hermanito y sobre todo el espacio del niño en la familia con respecto a los padres frente a todos estos cambios.
 
Los niños, como parte del proceso de entendimiento y asimilación de la llegada del hermano, desarrollan una serie de sentimientos que son necesarios escuchar y comprender, estos pueden ir desde gran ternura al aproximarse a la barriga de mamá, hasta expresiones hostiles y agresivas que son necesarias tomar con calma, analizarlas y conversarlas con el niño sin adoptar una posición de desaprobación y menos de crítica o castigo, para no confirmar la teoría que “papá y mamá quieren más a mi hermanito que a mí”.

El momento en el que el hermanito llega a la casa es crucial. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El momento en el que el hermanito llega a la casa es crucial, la realidad de la cantidad de cambios y nuevas obligaciones -por más preparación y cuidado que se haya tenido- afectará especialmente la relación de la madre con el hijo, ya que tiende a disminuir el tiempo de atención y muchas veces la calidad, lo cual hay que tratar de evitar.

El niño puede sentirse muy afectado y mostrar una serie de conductas nuevas que expresan su desconcierto y malestar, a la par de desarrollar una serie de fantasías complejas que lo hacen sentir postergado por este nuevo intruso que captura el afecto sobre todo de mamá.

Es importante que los padres puedan entender y sensibilizarse frente al sufrimiento y dolor del niño, comprendiendo su comportamiento. Deben conversar con el niño, expresándole afecto, tratando de que también diga lo que siente, y buscando formas de manejarlo, de tal manera que no motiven respuestas de desaprobación y menos de castigo, que puedan empeorar la situación o generar conflictos.

Darle espacio para expresar sus emociones, temores e incluso pensamientos hostiles y fantasías negativas, puede ayudar mucho. La aceptación de los padres de estas ideas puede acercarlo a ellos y sentir que es aceptado y querido, aun en esta nueva etapa.

El niño irá dándose cuenta que no necesita confrontarse con sus padres y que el nuevo hermanito puede ser algo muy bueno para él y su familia.

Tanto el niño como los padres podrán ir logrando organización, así como la calma que les permita lograr una nueva dinámica donde todos pueden involucrarse con este nuevo miembro de la familia de modo saludable.