La familia en un país diverso ¿qué y cómo?

En la cosmovisión andina de nuestro incario, el “ayllu” estaba integrado por miles de familias unidas por vínculos sanguíneos, ancestrales y demás.

La familia es el espacio de mayor influencia para los niños(as), porque es el primer espacio socializador. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El 15 de mayo se celebró el Día Internacional de la Familia, lo que provoca preguntar y responder ¿Qué significa la palabra familia? ¿Qué tipo de familia estamos construyendo? ¿De qué modo la familia influye en el desarrollo de la persona? Y, por último, ¿Cómo construimos familias que promuevan el bienestar de nuestros niños(as)?

En el mundo occidental, la familia se reconocía como una alianza (el matrimonio) y una filiación (los hijos e hijas). Por ello, orientamos nuestra idea hacia la composición padre, madre e hijos(as). En la cosmovisión andina de nuestro incario se llamaba “ayllu”, lo que significaba, en su acepción más amplia, “familia extensa”, ya que estaba integrada por miles de familias unidas por vínculos sanguíneos, ancestrales, territoriales, religiosos, laborales y demás.

Hoy en día contamos con familias diversas, tanto en su estructura como en su función. Respecto a la estructura, podemos ver familias compuestas por hijos(as) y una madre o padre, o por primos, tíos, o abuelos. En cuanto a la función, algunas son lideradas por la madre, el padre o alguno de los hijos(as). Pero la estructura y la función de la familia no juegan un papel relevante en el desarrollo del niño, sino los vínculos o relaciones que establecemos con ellos.

Si queremos saber qué tipo de familia estamos construyendo, debemos reconocer qué tipo de relaciones establecemos con los integrantes de nuestras familias.

La familia es el espacio de mayor influencia para los niños(as), porque es el primer espacio socializador. Es decir, ahí aprenderá cómo interactuar con la sociedad y las situaciones que afrontará. Por ello, el cuidado de nuestros niños(as) debe ser asumido por quien propicie el desarrollo sus valores y garantice su bienestar y felicidad.

Para construir familias que promuevan el bienestar y la felicidad de nuestros niños(as), debemos, en primera instancia, hacernos responsables de su cuidado. No es recomendable designar esa responsabilidad a otras personas.

En segunda instancia, debemos construir una relación de reciprocidad (tal como lo practicaron nuestros ancestros en el incario) entre hijos(as) y padre/madre. Es decir, que se cuidan y apoyan entre sí. Y en tercera instancia, ser felices para que nuestros niños(as) aprendan a serlo también.

Ampliar nuestra visión de familia nos conduce a comprender que somos una gran familia y que nuestros niños(as) son los hijos(as) de todos(as). Por lo tanto, el bienestar y la felicidad de nuestros niños(as) es responsabilidad de todos(as).