La fisioterapia evita una cirugía por artrosis

La rigidez articular matutina y los llamados 'conejos' son signos de alerta de una artrosis.

La artrosis ataca generalmente a partir de los 40 a 50 años. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y causa dolor, rigidez e incapacidad funcional.

El cartílago articular es un tejido altamente especializado que recubre las articulaciones y las protege de impactos, amortiguando las cargas y disminuyendo la fricción y roce.

El líquido sinovial que se encuentra en el interior de la articulación, ayuda a lubricarla y facilita el movimiento. Cuando existe inestabilidad en las articulaciones, estas estructuras se dañan, produciendo un sobreroce entre los huesos y desgaste del cartílago. Esto puede causar dolor y el deterioro puede incrementarse hasta que las dos superficies óseas rocen entre sí.

Algunas de las articulaciones en las que frecuentemente se localiza la artrosis son: las rodillas, la cadera, la columna vertebral cervical y lumbar, los hombros y los dedos de las manos, sobre todo en la base del pulgar.

Causas más frecuentes

• La edad: generalmente a partir de los 40 a 50 años (aunque eso no excluye a los más jóvenes).
• Tono muscular bajo (hipotonía): generalmente hereditario. Esta condición hace que los músculos no tengan la suficiente fuerza para mantener estables las articulaciones, lo que produce un sobreroce.
• Trabajos con movimientos repetitivos, en posiciones prolongadas o que demandan sobre esfuerzo.
• Atletas que utilizan repetidamente articulaciones específicas y las sobre esfuerzan, tienen una mayor probabilidad de desarrollar artrosis.
• El sobrepeso genera un aumento del estrés en articulaciones como cadera y rodillas, lo que incrementa también el riesgo.

Síntomas

Los más frecuentes son: rigidez articular matutina y, después de mantener por tiempo prolongado una posición, ruidos articulares (‘conejos’), dolor al presionar la articulación, crecimiento y ensanchamiento anormal de la articulación.

Fisioterapia

Además de atenuar los síntomas de la artrosis, evita la cirugía de reemplazo articular, teniendo en cuenta que cada programa de fisioterapia es independiente para cada persona y que no solo se basa en los síntomas sino que retrasa el avance de la enfermedad.

Se necesita una evaluación fisioterapéutica integral para diseñar un adecuado tratamiento que puede incluir agentes físicos como electroterapia, parafina, entre otros. Estos disminuirán el dolor y prepararán la zona para las manipulaciones articulares que mejorarán la movilidad. También se recomienda un programa de ejercicios que ayude a estirar la musculatura y la fortalezca para estabilizar las partes afectadas.

No olvidar que el abordaje debe ser multidisciplinario e incluir a un médico reumatólogo, a un fisioterapeuta y un nutricionista.