La homosexualidad y la amistad

Cuando las personas crecen sin una educación sexual adecuada, lo más probable es que tengan temores e inseguridades sobre su propia sexualidad.

Lo más recomendable es que entre amigos se conozca la su orientación sexual de cada uno para que se eviten malentendidos. | Fuente: Getty Images

Cuando se habla de relaciones entre homosexuales, la gran mayoría de las personas piensa en relaciones sexuales y pocos se centran en los aspectos emocionales y afectivos, como el enamoramiento, los celos o las relaciones duraderas. Debemos de tener siempre en cuenta que hay muchas más similitudes que diferencias entre el amor homosexual y el amor heterosexual; prueba de ello son los cambios químicos que suceden a nivel cerebral, muy parecidos entre hombres y mujeres sin importar su orientación sexual. La única diferencia es que los primeros se ven seriamente afectados a nivel emocional porque la sociedad muchas veces los rechaza, los discrimina y ejerce violencia sobre ellos y ellas sin razón alguna.

Si las personas heterosexuales muchas veces se enamoran de sus amistades, pues la relación afectiva luego puede transformarse en mayores momentos de intimidad, confianza y bienestar que surge el amor; lo mismo sucede con las personas homosexuales, quienes se enamoran de sus amigos. En ambos casos, héteros y homos hombres o mujeres suelen toparse con una situación muy difícil ya que no saben cómo actuar cuando “se enamoran” de sus amistades.

El problema suele surgir por dos situaciones: porque el amor no es correspondido pese a que ambas personas son heterosexuales, y la otra en que el amor no es correspondido porque son de distintas orientaciones sexuales -uno es homosexual y la otra persona heterosexual. El riesgo en ambos casos es el mismo: que la amistad termine o deje de ser igual que antes. Si se lo confiesan, pueden perder a un amigo o los pueden rechazar, pero si no lo hacen pueden seguir enganchados en lo que otros creen una simple amistad.

En muchos casos, lo más recomendable es que entre amigos se conozca la su orientación sexual de cada uno para que se eviten malentendidos. A veces, puede parecer que existe una especie de coqueteo (miradas, mensajes, tomadas de mano), la mejor forma de proceder es tener una charla sincera.

En otras ocasiones, se puede averiguar si tu amigo o amiga le interesan las personas del mismo sexo; pero si no es así, entonces lo mejor es no arriesgarse a perder una amistad y evita cualquier tipo de insinuación sexual, ya que podría incomodar a tu amigo o amiga y poner la amistad de ambos en peligro. A diferencia de los varones, las mujeres suelen demostrar más sus afectos con las amigas (abrazando, haciendo cariños, tomando las manos, etc.), lo cual puede generar confusiones o malentendidos. En el caso de los varones, la sociedad ha prohibido (lamentablemente) la muestra afectiva entre hombres porque se considera “que puede que las personas cuestionen su orientación sexual”. Como vamos viendo: la homosexualidad genera miedo.

Si te gusta una amiga y ella te toca de manera cariñosa (como lo hace con el resto de sus amigas), puedes decirle que no lo haga o puedes estar bien consciente de que esos gestos son solamente de afecto y no tiene ninguna naturaleza sexual.

Es lamentable que en la sociedad haya un gran desconocimiento sobre la homosexualidad. Como hemos notado, la ignorancia lleva al miedo y a la discriminación, por ello la educación es la mejor opción para cambiar de a pocos los mitos que se tienen acerca de la homosexualidad. Pese a que en 1973, el Manual Estadístico de Trastornos Mentales -DSM III- que es la guía más utilizada por la ciencia médica, consideraba la homosexualidad como una enfermedad, los estudios llevaron a que deje de ser considerada una patología o anormalidad. Sin embargo, los sectores de influencia religiosa radical y otras personas que no aceptan los avances de la ciencia, continúan promoviendo el rechazo a la homosexualidad, un rechazo que se convierte en homofobia.

Si mi amigo es homosexual y le gusto ¿qué hago?

Cuando las personas crecen sin una educación sexual adecuada, lo más probable es que tengan temores e inseguridades sobre su propia sexualidad; ello se ve reflejado cuando hombres y mujeres heterosexuales se sienten presionados cuando una persona con orientación sexual hacia el mismo sexo les insinúa que le gusta. Incluso, este hecho hace que se actúe con violencia verbal o física como para “dejar claro que uno no es homosexual”; es decir, no consideran una opción el diálogo asertivo porque su temor es “sentir que tal vez también sean homosexuales”, como si una persona pueda volverse homosexual de un momento a otro. Ello es falso, nadie puede “homosexualizar” a nadie.

Si eres heterosexual y se te insinúa una persona homosexual, no le des tanta importancia, simplemente dile que no te gustan las personas del mismo sexo y él o ella entenderán. Esta situación es muy similar entre personas heterosexuales, que cuando no hay un gusto, lo mejor es decir que no.

Si la persona que te declara su amor es un buen amigo o amiga, ponte en su lugar y piensa lo difícil que es para él o ella. Lo mejor es aclarar que no te gustan las personas del mismo sexo y así finiquitas toda posibilidad de romance e intentas promover solo la amistad.