La Navidad de los niños es más que solo regalos

El consumismo en Navidad, puede equivocar la enseñanza de valores en los niños.

Si se acostumbra al niño a los regalos, se pone en segundo plano lo afectivo. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

La Navidad es una fiesta que cada vez más va perdiendo su esencia y razón de ser para convertirse en una celebración de “compra de regalos”, y los niños no están ajenos a esta situación. El manejo y comportamiento del comercio en nuestro medio lo propicia y fomenta.

Esto se está desencadenando:

•    Los niños creen que deben recibir muchos regalos, es casi un derecho, una obligación que motiva una alta exigencia en ellos.
•    Los niños piden y muchas veces con desproporción a su realidad o en contraposición a otros mensajes que se han venido dando cotidianamente.
•    Los padres creen que para ser buenos padres deben comprar muchos regalos y más aún regalos caros y trascendentes.
•    La competencia con otros niños y con otros padres es un factor que también influye.

¿Qué pasa con el  niño que recibe muchos regalos y además regalos grandes, caros y valiosos de una manera desproporcionada?

•    Se fomenta en el niño la exigencia, sin considerar el contexto.
•    Se ubica al niño en una posición de dominio innecesario.
•    Se pone en riesgo el criterio y valoración de lo económico.
•    Los padres entran en contradicción e inconsistencia con otros mensajes que se han venido dando a lo largo del tiempo.
•    Se propicia la dinámica de competencia por lo material.
•    Se crea la falsa idea de creer que el afecto está asociado a la cantidad y al valor de las cosas.
•    Se pone en segundo plano lo afectivo y lo material sube al primer plano.

El niño acostumbrado a recibir muchos regalos se coloca en una posición de dominio innecesario. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Se afecta psicológicamente a los niños:

•    Desarrolla actitudes de sobre exigencia y terquedad que llevan al descontrol.
•    Fomenta la intolerancia y la frustración.
•    Interfiere con los roles de autoridad que representan los padres.
•    Incremente la impulsividad.
•    Fomenta la no valoración por el esfuerzo.
•    Fomenta el facilismo que va en contra de la laboriosidad, olvidándose que esta es necesaria para todos los logros en la vida.
•    Interfieren con el desarrollo de valores como la solidaridad, esfuerzo, generosidad, austeridad.
•    Fomenta una dinámica sin límites que se va trasladar a otros contextos de la vida del niño.

La Navidad es una celebración de unión, familia y afecto, que bien manejada puede desarrollar en el niño buenos valores y ser una ocasión para seguir formándolo; compartiendo y enlazando vínculos, desarrollando sensibilidad y tolerancia.

Bien manejada, la Navidad puede desarrollar en el niño buenos valores. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty images