La piel envejece a partir de los 30 años, ¡aprende a cuidarla!

El sol es la principal causa del envejecimiento dérmico. El uso del bloqueador durante todo el año es más que necesario.

Cuidar nuestra piel desde edades tempranas es clave. Hay productos naturales que son nuestros aliados. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

No se puede pretender que una mujer de 60 años aparente ser de 50 años, pero sí que esa mujer de 40 o de 60 sea bella y saludable comprándola con mujeres de su misma edad. Esa es la tendencia actual en cuanto al concepto de belleza.

La piel del rostro y de todas las zonas expuestas al sol, por lo general, tienden a afectarse con mayor intensidad conforme van pasando los años. El sol es la principal causa del envejecimiento dérmico, lo que predispone a que aparezcan manchas y líneas de expresión.

A partir de los 30 años se inicia el proceso del envejecimiento, pero si tomamos conciencia de la importancia del cuidado de nuestra piel desde etapas tempranas, podremos retardar las señales del envejecimiento prematuro.

Atención a estas recomendaciones:

   Usar bloqueador solar durante todo el año (invierno o verano), de preferencia que sea de uso dermatológico, no cosmético, y a más factor de protección ultravioleta es mejor. Hay diferentes presentaciones, en crema (más graso) o en gel (más hidratante y se absorbe más rápido). Se puede combinar con cremas o serums hidratantes de uso diario para hacer más fácil y rápida su aplicación. Luego del bloqueador y el hidratante diario se aplica el maquillaje.

-    Nunca dormir con maquillaje en el rostro, para limpiarlo se pueden aplicar aceites, leches limpiadoras o agua con un gel ideal para el rostro. Evitar usar jabón de manos o corporal, que no sea para el rostro, ya que puede producir mayor sequedad.

-    Usar maquillaje de buena calidad y que no esté vencido.

-    Al lavarse el rostro evitar refregar y secar muy enérgicamente. Lo ideal es secar en toques el excedente de agua y dejar que la piel absorba la humedad para mantener el cutis aún más hidratado.

-    Exfoliar el rostro 1 o 2 veces por semana, para eliminar las células muertas de la superficie y permitir una mejor acción y absorción de las cremas o serums hidratantes.

-    Siempre aplicar las cremas en el rostro de manera ascendente, hacia arriba, haciendo suaves masajes circulares con los pulpejos de los dedos. Hay que estimular el drenaje linfático en el rostro para eliminar líquido inflamatorio y sustancias de desecho, favorecer la irrigación sanguínea y mejorar el tono muscular para evitar la hipotonía del músculo y la flacidez. En Japón existe el “Masaje Eishodo”, bastante practicado y muy efectivo para mejorar el tono y la firmeza de la piel. Podrían ponerlo en práctica.

-    Algunos productos naturales también son bastante efectivos en cuanto al mantenimiento de una buena piel, así tenemos al aceite de coco que hidrata y tiene antioxidantes que previenen el daño precoz, se puede usar de noche si no se tiene una piel muy grasa, mascarillas de café y té verde también previenen el daño ocasionado por los radicales libres que aceleran el envejecimiento. El aloe vera o la sábila es un perfecto aliado para hidratar, se utiliza la pulpa como mascarilla o en extractos para ingerir, combinándolos con los jugos.

   Una dieta correcta es básica, recordar que el alimento es la energía que ingresa a nuestro cuerpo, mientras de mayor calidad sea es mejor. Hay que preferir las fuentes de antioxidantes en los que se incluyen los beta carotenos y la vitamina C, como los cítricos, además de los aceites esenciales como el aceite de oliva o los frutos secos.  

-    Hidratación continua con agua, infusiones o refrescos naturales, limitar el consumo de azúcar y sal.

   Evitar exponer la piel al sol directamente, y además del uso del bloqueador solar es bueno usar una protección física adicional como un sombrero y lentes con protección ultravioleta para evitar el daño ocular.

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, nos genera protección y cumple una serie de funciones que permiten que nos conectemos con nuestro entorno a través de las sensaciones como el dolor, la temperatura, la vibración, entre otros. Hay que aprender a cuidarla y ser conscientes de la importancia que tiene el mantenerla saludable.