La tromboflebitis y fisioterapia

Dentro de los factores de riesgo podemos mencionar: uso de anticonceptivos hormonales, reposo en cama mayor a 3 días, edad avanzada, obesidad y síndrome varicoso.

Entre los síntomas están la fatiga, la disminución de la sensibilidad y los calambres que aparecen durante la marcha o en reposo. | Fuente: Getty Images

La insuficiencia venosa está relacionada con los cambios de estilo de vida de las personas (sedentarismo, stress, dieta, etc.), afectando en mayor porcentaje a la población que supera los 40 años.

El sistema venoso de las extremidades está formado por una red de drenaje que ayuda al retorno sanguíneo. Posee bombas de impulso aspirativas para impulsar la sangre hacia el corazón, sobre todo durante la marcha.

La tromboflebitis es una patología que cursa con dolor e inflamación, y está asociada frecuentemente a la formación de un coágulo de sangre (trombo) que afecta las venas. El tratamiento generalmente se acompaña de anticoagulantes y fisioterapia, y en algunos casos, de hospitalización.

Los síntomas que alertan sobre este mal son: sensación de pesadez en las extremidades inferiores asociada al cambio de posición, fatiga, disminución de la sensibilidad, calambres que aparecen durante la marcha o en reposo, edema a nivel de los tobillos, dolor y, en ocasiones, úlceras.

Al momento de reposar, es adecuado mantener las piernas en alto, usando siempre un apoyo al nivel de las rodillas y talones. | Fuente: Getty Images

Dentro de los factores de riesgo de la tromboflebitis, podemos mencionar: uso de anticonceptivos hormonales, reposo en cama mayor a 3 días, edad avanzada, obesidad y síndrome varicoso. También se incluyen: fractura de pelvis o miembros inferiores, reemplazo de cadera o rodilla, cirugía general mayor, lesiones de la médula espinal, insuficiencia cardiaca o respiratoria, terapia de reemplazo hormonal, accidente cerebro vascular con secuela de parálisis, tomboembolismo previo, entre otros.

Es importante considerar las indicaciones del fisioterapeuta y reposar en posiciones que favorezcan el drenaje, permitiendo una recuperación en menor tiempo. Se debe eliminar en lo posible el consumo de alcohol y tabaco y, por el contrario, realizar ejercicio constante y de intensidad moderada como caminar. Esto contribuirá al retorno venoso.

Estar sentado o de pie por mucho tiempo son situaciones poco recomendables. Al momento de reposar, es adecuado mantener las piernas en alto, usando siempre un apoyo al nivel de las rodillas y talones. Aplicar un vendaje de contención, el drenaje linfático y la compresión elástica son herramientas que nos ayudarán a controlar el edema y propiciarán el retorno venoso.

Asistir a consulta regular con el médico especialista y el fisioterapeuta dermatofuncional facilitará un adecuado control de la patología y evitará complicaciones. La consejería nutricional también es importante para evitar alimentos que incrementen el proceso inflamatorio e incluir una dieta con efecto protector para nuestro sistema circulatorio.