Las parejas pueden aprender a resolver conflictos

Estar emocionalmente estables y centrarse en el problema específico son algunas de las alternativas que desde la psicología se plantean.

Lo mejor es que ambos estén descansados, que hayan dormido y con emociones bajo control. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Los conflictos de pareja no deben verse como una crisis o una amenaza que pone en peligro la continuación de la relación. Debe analizarse como un problema, una situación que de resolverse o superarse de forma adecuada, fortalecerá el vínculo. Es por ello, que los problemas siempre son una oportunidad para replantear aquellos aspectos que han estado generando malestar de una u otra parte.

Analizaremos los siete pasos que plantea la psicóloga ibérica Olmedo, para que las parejas puedan salir adelante ante un conflicto:

1. Buscar el mejor momento para resolverlo. Tenemos que buscar la ocasión ideal y además las palabras adecuadas para proponer el diálogo. Suele ser que inmediatamente tras una crisis y con la cólera a flor de piel uno desea intentar resolver el problema, pero son tantas las emociones que nos inundan que no nos damos cuenta de que no es oportuno. Tampoco es recomendable empezar con el temido: “tenemos que hablar”, ya que esa frase en muchas personas genera tensión, rechazo y ansiedad. Entonces, se debe buscar un espacio propicio que idealmente sea un lugar neutral, no la cama antes de dormir, ni la mesa, ni minutos antes de salir al trabajo. Es importante que ambos estén solos sin la presencia de hijos, familiares u otras personas cercanas a la relación. Pueden proponer salir a un café o a un parque.

2. Deben estar emocionalmente estables. Es muy importante que haya pasado unas horas o días tras la crisis. Lo mejor es que ambos estén descansados, que hayan dormido, que sientan que emociones como la furia, la cólera, la desesperanza, etc. ya están bajo control; pues si empezamos una conversación con estrés, frustración o cansados, será más fácil que nuestras emociones ganen a nuestros argumentos y podamos herir a la pareja u optar por terminar todo sin razón alguna.

3. Preparar la reunión. Si somos personas muy volátiles o que nos ponemos ansiosas ante estas situaciones, lo recomendable es que ordenemos nuestras ideas antes de hablar (para ello lo mejor es escribirlas o repetirlas en voz alta a solas). La tarea principal es identificar cuál es el problema principal, ver cuáles son las causas y las consecuencias que ello genera. Explica cómo el problema te está afectando a ti y dale la opción a tu pareja para que vea cómo le afecta también. Siempre debemos de resaltar que hay aspectos que son de vital importancia (lo no negociable) y otros que no tanto (lo negociable, en lo que podríamos dar nuestro brazo a torcer). Finalmente, siempre hay que escuchar los argumentos que da tu pareja, ello es lo que ambos tienen que negociar y tranzar alternativas de solución.

4. Centrarse en el problema específico. Es bueno que durante todo el diálogo te centres siempre en hablar del problema central y buscar la solución a las causas del mismo. Si abres otras puertas luego serán difíciles de cerrar y estarás perdiendo el foco de lo importante en ese momento. Es sabido que algunas personas tienen una memoria selectiva donde almacenan una serie de hechos y conflictos anteriores, que luego le sacan en cara a la pareja pese a que no tiene nada que ver con lo que en ese momento se discute. Esto hace que las parejas muchas veces eviten conversar porque creen que cada vez que lo intenten “saldrán hechos pasados”. No hay que volver la memoria histórica en memoria histérica.

5. Escuchar todo lo que ambos tengan que decirse y no buscar resolver el problema inmediatamente. Suele darse el caso en que la pareja recién se da cuenta de algo que hace tiempo se venía dando en la relación y necesita tiempo para comprenderlo y digerirlo. La escucha activa, es decir, escuchar abiertamente de oídos y corazón es lo mejor para estos momentos; sobre todo porque es muy probable que la pareja diga cosas o hechos que pueden incomodar. Nunca debemos estar a la defensiva ni en búsqueda de culpables, sino que debemos buscar la solución al conflicto. Los problemas de pareja son de dos. Es así, que luego de escuchar a la pareja debe darse una retroalimentación para que ambos estén totalmente seguros de que fue bien captado y es momento de procesarlo.

6. Proponer alternativas de solución en las que ambos estén de acuerdo. Tener presente que la solución no será inmediata y por eso se recomienda establecer plazos de tiempo y así ver si existe o no la mejora.

7. Acabar la reunión con muestras de afecto. Luego de un momento tenso darse un abrazo, un beso que sellen este acuerdo por seguir adelante como pareja. Finalmente, si consideran que necesitan de ayuda profesional, siempre viene bien ir a terapia.