Los beneficios de la cirugía laparoscópica en la ginecología

Este tipo de intervención presenta múltiples ventajas frente a la cirugía convencional. Entre sus beneficios está el que duele menos y casi no deja cicatriz visible.

Ya son rutina las operaciones para retirar tumores de ovario (sólidos o quísticos), fibromas, extirpar úteros, arreglar prolapsos, hacer ligaduras de trompas y muchas otras de la especialidad. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

La cirugía laparoscópica ha revolucionado la medicina de nuestro tiempo. Este tipo de operaciones presenta múltiples ventajas frente a la cirugía convencional: duele menos, hay menor tiempo de hospitalización, la recuperación es más rápida, hay menos riesgo de infección y casi no deja cicatriz visible.

La idea del uso de endoscopios no nació con nosotros. A finales del siglo XVIII un médico llamado Phillip Bozzini reportó el uso de un cilindro hueco para examinar el recto y el cuello del útero, usando una vela para iluminarse. Habrá sido primitivo, pero fue el primer endoscopio.

Tuvieron que pasar más de 150 años para que los avances tecnológicos nos llevaran donde estamos ahora.

Uno de los pasos más importantes se dio en 1986, en que se inventaron las microcámaras. Antes de ellas, el cirujano era el único que podía ver la imagen a través del tubo del laparoscopio, por lo que tenía que operar sin ayuda de nadie y usando una mano para sujetar el laparoscopio y le quedaba la otra (una sola) para maniobrar cualquier pinza que necesitase usar. 

Antes de que en 1986 se inventaran las microcámaras, el cirujano era el único que podía ver la imagen a través del tubo del laparoscopio, por lo que tenía que operar sin ayuda de nadie. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Al conectar una cámara y pasar la imagen en televisores permitiendo que todos vieran lo mismo, se consiguió que el cirujano pudiera tener ayudantes. Ya no operaba solo, podía tener uno o dos asistentes, cada uno movilizando un par de pinzas extras con las cuales ayudar, por lo que se comenzaron a hacer operaciones más y más complejas.

A partir de ahí, el desarrollo de la cirugía laparoscópica fue explosivo. Actualmente estamos haciendo gran parte de la cirugía ginecológica por laparoscopia, y constantemente surgen nuevos aparatos e instrumentos que nos facilitan el trabajo y lo hacen más seguro. Ya son rutina las operaciones para retirar tumores de ovario (sólidos o quísticos), fibromas, extirpar úteros, arreglar prolapsos, hacer ligaduras de trompas y muchas otras de la especialidad, como la cirugía oncológica.   

Otro avance importante es  la telecirugía, que usa robots y mandos a distancia y permite -por ejemplo- que pacientes que se encuentran en otros lugares (submarinos, estación espacial, base científica en la Antártida, lugares remotos y/o peligrosos, etc.) sean operados por médicos que manejen los controles a miles de kilómetros de distancia.

Otro avance importante es el método para operar bebés con problemas antes de que nazcan, mientras están en el útero de la madre. ¿Qué más tendremos a futuro?