Los hábitos de un sobreviviente del cáncer que puedes imitar

Podemos reducir la probabilidad de que aparezca o se reactive un cáncer.

Los pacientes que han sido dados de alta de un tratamiento de cáncer siguen algunas pautas para mantenerse saludables. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

El cáncer puede presentarse en cualquier persona, nadie está libre. Pero podemos reducir la probabilidad de que aparezca o se reactive, manteniendo buenos estilos de vida.

Permanentemente formamos células oncológicas o cancerígenas, sin embargo hay otras que las contrarrestan y las bloquean para que no se desencadene la enfermedad. Cuando hay un desequilibrio y aumentan las células cancerígenas es que aparece la patología oncológica o el cáncer.

Si un paciente ha sido dado de alta de un tratamiento de cáncer o se encuentra en seguimiento luego del tratamiento, se recomienda seguir una serie de pautas para mantenerse saludable, entre ellas:

- Comer alimentos saludables, ricos en antioxidantes.
- Incorporar actividad física a su vida.
- Interrupción del consumo de tabaco y limitar las bebidas alcohólicas.
- Controlar el estrés y mejorar la inteligencia emocional

Una dieta saludable. Debe ser fresca y natural. Preferir alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, menestras, cereales, granos enteros, tubérculos, frutos secos, aceites esenciales como el aceite de oliva o sacha inchi, y alimentos de origen marino como pescados.

Evitar alimentos envasados, enlatados, con preservantes, colorantes, embutidos, gaseosas, jugos de caja o alimentos procesados. Asimismo, evitar consumir azúcar (panes blancos y carbohidratos horneados), grasas animales, carnes rojas y limitar el consumo de sal.

Las algas marinas son alimentos sugeridos que estimulan el metabolismo y depuran por dentro. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Hay ciertos alimentos que se consideran anticancerígenos, ya que son fuente importante de antioxidantes y tienen propiedades antiinflamatorias, como la cúrcuma, el aloe vera, el ajo, el kion, el té verde, las algas marinas, los cítricos, las fresas, el aguaymanto, el pimiento, la betarraga, el brócoli, entre otros.

El agua también es considerado un nutriente esencial y hay que recordar beberla con frecuencia. Pueden ser infusiones, refrescos naturales o agua. La composición es H20, es decir, tiene hidrógeno y oxígeno, así que al beber líquidos el cuerpo también se oxigena.

Practicar actividad física. El ejercicio es una parte importante de la vida saludable, mantenerse físicamente activo durante y después del tratamiento del cáncer ayuda a disminuir la ansiedad y la fatiga, mejora la autoestima, aumenta el optimismo, controla el peso, mejora la fuerza y resistencia muscular, mejora la calidad de sueño, previene los problemas cardiovasculares y metabólicos, los cuales pueden ser consecuencias del tratamiento.

Es importante tener en cuenta que el ejercicio se practica según la tolerancia de cada paciente, aumentando la intensidad y el tiempo de forma progresiva y gradual.

Se inicia con rutinas de baja intensidad, como caminatas diarias de 10 minutos y se aumenta e incorporan otros tipos de ejercicio de forma progresiva. Se pueden hacer ejercicios mientras se realizan las actividades cotidianas, como ir a la tienda caminando, subir por la escalera o estacionar más lejos de una entrada. Si hay mucha fatiga, realizar ejercicio en los momentos que se sienta con más energía.

El ejercicio se practica según la tolerancia de cada paciente. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Restringir hábitos nocivos:

- No fumar y evitar estar en ambientes donde hay humo de tabaco.
- Evitar consumir bebidas alcohólicas.
- Evite el sedentarismo, la comida ‘chatarra’, la deshidratación, el aislamiento y el mal humor.

Control del estrés. Converse y exteriorice sus sentimientos, siéntase libre de expresarse, porque los sentimientos de estrés, ansiedad y depresión y miedo de recurrencia pueden retrasar la recuperación de una persona. También pueden ocasionar problemas físicos nuevos, como falta de sueño, dolores de cabeza, entre otros. Practique técnicas de relajación, aprenda a meditar y realice actividades al aire libre.

Hágase un tiempo para la diversión, júntese con amigos, vea una película, saque a pasear al perro, juegue con sus hijos/nietos, converse con sus amigos, escuche música. La risa puede reducir el estrés y mejorar su estado de ánimo.

Trabaje en su introspección y desarrollo espiritual. Desarrolle su inteligencia emocional (lea libros, busque información o consulte con un psicólogo), le ayudará a tener un pensamiento más práctico y resolver conflictos de una mejor manera.

Consejos adicionales. Permanezca en contacto con su equipo de atención médica, realice los seguimientos y chequeos oportunos, sea responsable con su salud.

Busque grupos de apoyo y converse con personas que hayan superado experiencias similares, controle su peso, recuerde que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer.

Proteja su piel del sol en horas que hay mayor radiación.

Realice actividades placenteras, diviértase y aproveche esta segunda oportunidad para ver la vida desde otro enfoque, siéntase afortunado, dentro de todo lo malo siempre hay algo bueno que rescatar.