Los mejores consejos para hacer deporte en invierno

El frío hace que el cuerpo trabaje más para regular su temperatura interna frente los elementos externos y esto se logra consumiendo más calorías y parte de la grasa acumulada.

Antes de hacer ejercicios, debemos realizar calentamientos y estiramientos durante al menos 10 ya que los músculos están más entumecidos por el frío. | Fuente: Getty Images

La temperatura está bajando y la motivación para ir al gimnasio baja con ella. Es más fácil ocultar los “gorditos” debajo de las capas acogedoras, que desafiar al frío con el entrenamiento. Cuidarse de las enfermedades respiratorias, como la gripe y tos, es importante, tanto como el ejercicio por lo que he preparado una serie de consejos útiles para mantenerse en movimiento durante los meses fríos.

Darse un impulso de cafeína: Toma un trago de café para obtener energía y establecer una rutina. Crea un horario establecido alrededor de la hora en que lo tomas. El seguimiento de tu taza de la mañana con una sesión de ejercicios hará que inconscientemente formes el hábito.

El café también tiene sus beneficios mientras estás en el gimnasio. Un estudio determinó que los atletas que consumían cafeína antes del ejercicio, continuaron quemando calorías durante tres horas después de su entrenamiento. Las personas que suman a su rutina el café también pueden beneficiarse con una importante mejora en la circulación y la preservación del músculo cuando tenga más edad. Eso sí, como todo en exceso no es bueno, evita tomar demasiado y beberlo seis horas antes de acostarse.

Hazte un compromiso: Únete a una clase o programa una caminata, correr, o juego de fulbito con tus amigos, haz responsable a alguien más que no seas tú mismo. Además ayuda a asociar el tiempo de tus gastos en el gimnasio como un momento de diversión, salir con gente que le gusta hacer lo mismo que a ti.

La música establece tu estado de ánimo: Utiliza una lista de reproducción como un disparador. Juega el mismo conjunto de canciones durante su entrenamiento, cosa que cada vez que escuches a Taylor Swift con su “Shake It Off” (por ejemplo), tu mente entrará en modo de entrenamiento. Incluso encender una música viva y bailar alrededor de la habitación puede ayudar a que se caliente el cuerpo y la idea de salir a la calle a desafiar el frío.

Entrenamiento personalizado en casa: logra más rápido y con menos esfuerzo tus objetivos, sean entrenamientos para mejorar tu rendimiento, deporte de base, salud, apariencia corporal o simplemente para sentirse mejor. El cliente no tiene que perder el tiempo en desplazamientos, elige la ubicación que te sea más cómoda (en casa, en un parque cercano, en el gimnasio del barrio, etc). Un Personal Trainer te anima, ayuda y motiva, disfruta contigo el avance y evita la principal causa por la que muchos abandonan. Para algunos el principal inconveniente de tener un Entrenador Personal es el precio, pero no es así si tenemos en cuenta el dinero malgastado en meses de gimnasio que pagamos y que no vamos, aparatos que compramos y que luego no utilizamos. Y además, es un reto doble, porque para un entrenador personal, el resultado que obtiene el alumno es el mayor reflejo de su trabajo, por lo tanto tu meta, también es su meta.

Incluso encender escuchar una canción viva hará que te animes a bailar alrededor de la habitación y puede ayudar a que se caliente el cuerpo. | Fuente: Getty Images

 Los beneficios de entrenar en clima frío

Más gasto de calorías: ¿sabías que practicar ejercicio al aire libre en invierno aumenta la quema de calorías hasta en un 30%? La razón es simple: en invierno el cuerpo debe trabajar más para regular su temperatura interna frente los elementos externos y esto lo consigue consumiendo más calorías y parte de la grasa acumulada. ¡Ya tienes una razón de peso para no dejar de moverte! Más tolerancia al frío: el ejercicio físico es una buena forma de calentar nuestro cuerpo mediante el movimiento, lo que a la larga, hará que tu tolerancia a las bajas temperaturas aumente. Que no te de pereza salir de casa por el frío: ¡ejercitándote entrarás en calor rápidamente!

Corazón más fuerte: un clima frío también fortalece el corazón, ya que hace que éste tenga que esforzarse más para distribuir la sangre caliente por el cuerpo. Si practicas ejercicio con regularidad en invierno, tus probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares en un futuro se reducirán considerablemente.

Un ejercicio de compensación: nuestra alimentación cambia en invierno, ya que tendemos a consumir más guisos calientes y comidas copiosas, que se traducen en más calorías. Además, como por lo general no somos tan activos como en otras épocas del año, tendemos a engordar. ¿La solución? Tómate el hacer deporte como un ejercicio de compensación. ¡Tu organismo se lo merece!

Dosis extra de vitamina D: aunque haga frío, la exposición al sol aporta los mismos nutrientes que en otras fechas, entre ellos la tan importante vitamina D, responsable de mantener los huesos fuertes. Así que aprovecha los días despejados y sin lluvia, échate un poco de protector solar, ¡y a la calle!

Mejora el ánimo. Practicar ejercicio libera endorfinas, nos hace desconectar y plantearnos metas. Mejora así nuestra sensación de bienestar, aleja el estrés y la depresión.

Nos prepara para una buena condición física en los meses de calor. Realizar deporte en invierno va a hacer que nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbren al ejercicio físico durante todo el año. Y cuando empiecen a subir de nuevo las temperaturas, ya tendremos una buena condición física y no necesitaremos ponernos a realizar ejercicio con urgencia para vernos mejor con menos prendas de vestir.  

Nunca olvides abrigarte bien al salir de casa y al volver, antes y después de hacer ejercicio. | Fuente: Getty Images

Consejos para practicar deporte en invierno

Es necesario tomar una serie de precauciones extra antes de lanzarnos a la calle a realizar ejercicio con temperaturas bajas:

Debemos realizar calentamientos y estiramientos más largos (entre 10 y 15 minutos) ya que los músculos están más entumecidos por el frío.

Proteger adecuadamente las zonas más sensibles: la cabeza y el cuello sobre todo, que es por donde se pierde más calor; los labios y la nariz, que pueden resecarse y debemos usar cremas hidratantes; los pies y las manos.

Llevar ropa adecuada: lo ideal son 3 capas: la primera que absorba el sudor (que no sea de algodón, que se queda húmeda), la segunda térmica y la tercera impermeable, cortavientos y transpirable. O llevar ropa de repuesto para cambiar con la sudada.

Abrigarse muy bien al salir de casa y al volver, antes y después de hacer ejercicio. Antes de comenzar a hacer ejercicio es importante alimentarse bien, tomando un buen desayuno completo que incluya cereales, leche y frutas.

Recuerda que es muy importante contar con la asesoría de un instructor, pues aunque parece fácil ejercitarse con los aparatos es necesario conocer la técnica de uso para evitar lesiones; además, siempre recuerda que el entrenamiento debe ser progresivo y abarcar acondicionamiento físico con pesas, aeróbicos y estiramiento.

Entonces, sólo queda en ti la decisión de ejercitarte, pues lo importante es moverte, y en mi opinión, el entrenamiento personalizado sería necesario y de mayor utilidad en casos particulares por falta de motivación, de tiempo, afecciones o dolencias que impiden el normal funcionamiento del organismo.

Mi lema de vida fitness es: El cuerpo de verano se trabaja en el invierno, no esperes otra vez diciembre para verte y sentirte bien. Hacer ejercicios no es vanidad, no es bajar de peso. Hacer ejercicio es un estilo de vida. ¡Ponte zapatillas y ponte en movimiento!

¡Nos vemos en el gym!