Los mejores días para tener sexo

La ciencia ha investigado sobre los mejores momentos en los que se puede alcanzar mayor placer con la pareja.

Cada uno debería reconocer sus propias zonas erógenas y explorar sus fantasías, para tener una mejor vida sexual en pareja. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Cuando las personas llegan a mi consultorio, suelen traer una serie de dudas sobre su sexualidad, y una de las preguntas más frecuentes es: ¿cuál es el mejor día para tener sexo?

Hace pocos años atrás, la London School of Economics and Political Science realizó un estudio donde señalaron que el jueves es el mejor día de la semana para tener encuentros sexuales, ya que en este día el cuerpo produce mayor cantidad de hormonas sexuales activas y la libido (el apetito sexual) logra alcanzar buenos picos en las primeras horas de la mañana de este día, cuando la testosterona del hombre aumenta y los estrógenos de las mujeres llegan a multiplicarse hasta cinco veces más de lo habitual. Aparentemente, eso se debería a que tanto el miércoles como el jueves son los días más productivos a nivel laboral, generando sensaciones positivas en el cuerpo, y al visualizarse el fin de semana, la mente y el cuerpo se relajan y desestresan.

Sin embargo, por más que existan días científicamente comprobados como los mejores o los peores para tener un sexo más placentero, si la pareja no logra conocerse bien (o ir camino hacia ello) a nivel sexual, estos días no servirán absolutamente de nada. ¿A qué me refiero? A que en una relación de pareja, ambos tienen una tarea y un rol muy importante en su vida sexual, donde lo primero que debe suceder es que cada uno sepa y reconozca sus propias zonas erógenas, explore sus fantasías y no le tema a los placeres que le pueda producir su cuerpo erotizado y sus genitales.

En vacaciones se puede lograr un mayor placer sexual, porque estamos desconectados del estrés laboral o los quehaceres del día a día. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Cuando hablamos de placer sexual no me refiero solamente a los órganos sexuales, sino a todas las partes del cuerpo, la piel, los cinco sentidos y la mente (la cual nos permite imaginar y fantasear). Luego de haber explorado nuestro cuerpo individualmente, debemos tener la capacidad de comunicarnos sexualmente con nuestras parejas, lo que significa que yo debo guiarle y decirle qué es lo que me agrada y qué es lo que no me agrada o si quizás tengo todavía algún tipo de reparo en experimentar. Así se fortalecerá la confianza, el que mi pareja esté “corrigiendo” mis acciones no debería de generarnos molestias ni malos pensamientos que nos hagan creer que somos “malos amantes”, al contrario, eso te está enseñando para que tú no falles ni él o ella.