Los problemas de infertilidad se enfrentan en pareja

Antiguamente las mujeres se sentían “culpables” por no conseguir embarazarse . Sin embargo, un tercio de las veces el hombre es el que tiene problemas.

Los problemas de fertilidad son causa frecuente de consulta en ginecología. | Fuente: Getty Images

Los problemas de fertilidad son causa frecuente de consulta en ginecología, se considera que uno debe iniciar un estudio en cualquier pareja que no ha conseguido el embarazo luego de un año de relaciones sexuales sin protección. Esto sucede al menos con una de cada diez parejas. Si la mujer tiene más de 35 años usualmente se espera máximo 6 meses a que consigan el embarazo espontáneo, y si tiene 40 o más se intenta ayudarlos desde un inicio.  

¿El problema es siempre de la mujer?

Antiguamente, cuando había problemas las mujeres venían solas y angustiadas al consultorio, sintiéndose “culpables” por no conseguir embarazarse. Los maridos, la mayoría de las veces ni las acompañaban y lo que pensaban era que “ellas tenían que resolver su problema”. Hoy en día sabemos que las cosas no son así, el problema puede ser de cualquiera de ellos o de ambos. Un tercio de las veces el hombre es el que tiene problemas. Estos pueden ser de varios tipos, como baja o nula producción de espermatozoides, buena producción pero mala calidad de los mismos, problemas con la eyaculación (que sea retrógrada). Además, al final independiente de quien es el que tiene la dificultad, el problema es de ambos, ya que son los dos quienes desean tener el bebé. El problema debe ser enfrentado en pareja, dando soporte y apoyo al que requiera los tratamientos.

Los varones pueden tener baja o nula producción de espermatozoides, además de problemas con la eyaculación. | Fuente: Getty Images

¿Qué cosas aumentan el riesgo de infertilidad?

El primero -por frecuencia e importancia- es la edad de la mujer. Hoy en día cada vez más mujeres atrasan la maternidad dando prioridad a otros factores como el desarrollo profesional o económico. En una sociedad cada vez más competitiva, la mujer prefiere retrasar la maternidad hasta tener una posición que sienta que le da mayor estabilidad. El problema es que a partir de los 35 años empieza a haber una disminución de la fecundidad de la mujer, que se acentúa a partir de los 37 y se hace bastante más notoria a partir de los 40. Esto no significa que una mujer de 40 años no pueda salir encinta ¡claro que puede! Pero estadísticamente tiene menos chance de conseguir quedar embarazada y, si lo consigue, tiene bastante más riesgo de que haya problemas, en comparación con una mujer de 25 años.

El alcohol puede disminuir el conteo y la motilidad de los espermatozoides, mientras que el tabaco (fumar cigarrillos) puede dar el mismo problema, además de disfunción eréctil. En el caso de un embarazo, el alcohol puede causar malformaciones en el feto y el  fumar cigarrillos puede llevar a problemas como parto prematuro y bebés de bajo peso al nacer, etc.

Otras causas frecuentes son las relacionadas al peso: Tanto las pacientes con sobrepeso importante como las que están con peso muy bajo, van a tener frecuentemente problemas con la ovulación. El exceso de estrés físico o mental y la falta de sueño también pueden bloquearla.

Y no podemos dejar de mencionar la llamada “enfermedad inflamatoria pélvica”, que es una infección usualmente por gonococo o clamidia que se transmite por relaciones sexuales y que puede producir un cuadro agudo con dolor intenso, fiebre, pus en la pelvis, etc. Esto puede dejar como secuelas, daño en las trompas o un cuadro de adherencias, promoviendo la infertilidad de la paciente.  

¿Cómo se inicia el estudio de la infertilidad? ¿Qué tipo de exámenes pide el ginecólogo? De esto hablaremos en el próximo artículo.