Los vicios de refracción en la etapa escolar

Se requiere que exista un equilibrio entre el poder de nuestros lentes naturales y el tamaño del ojo. Si no existe ese equilibrio, la imagen quedará desenfocada y se percibirá como borrosa.

El control médico es cada 6 a 12 meses, según los hallazgos que le encuentren en la evaluación anterior. | Fuente: Getty Images

El ojo es un sistema óptico muy parecido a una cámara fotográfica, tiene un sistema de lentes, capacidad de enfoque y una membrana llamada retina donde se ubican las imágenes. Uno de esos lentes es la córnea y el otro es el cristalino; este último con la capacidad de modificar su poder según queramos ver un objeto a la distancia o más cerca de nosotros.

El tamaño del ojo es en promedio 2.5 cm, y esa es la razón por la que sus lentes naturales son poderosos, ya que permiten que la imagen de los objetos que miramos converjan y se enfoquen exactamente en la retina.

Ametropías o vicios de refracción. Se requiere que exista un equilibrio entre el poder de nuestros lentes naturales y el tamaño del ojo. Si no existe ese equilibrio, la imagen quedará desenfocada y se percibirá como borrosa. Eso se llama vicio de refracción, que se corrige mediante el uso de lentes adicionales: si estos son convergentes, se trata de un diagnóstico de hipermetopía y son divergentes de miopía.

En algunas personas, la córnea tiene una superficie ovalada en lugar de ser esférica y genera una imagen distorsionada, como si tuviera una sombra; a eso se le denomina astigmatismo, que también se corrige con lentes especiales.

El control médico es cada 6 a 12 meses, según los hallazgos que le encuentren en la evaluación anterior. | Fuente: Getty Images

Frecuencia. En los niños es más frecuente el diagnóstico de la hipermetropía- 10% a 15% de la población infantil- pues generalmente viene asociada a ojos pequeños, entonces, a medida que el niño crece, la hipermetropía disminuye y la necesidad de lentes también. Si por el contrario, al niño se le encuentra miopía, generalmente asociada a ojos grandes, esta suele aumentar a medida que el niño va creciendo.

Tratamiento. En ambos casos es necesario el uso de lentes correctores, que son los anteojos, pues permiten enfocar la imagen en la retina y el cerebro desarrolla su capacidad visual a plenitud.

Cuando esto no se da, el cerebro asume que las imágenes son borrosas y limita su capacidad a largo plazo, a esto se le denomina ‘ojo perezoso’ o ‘ambliopía’.

La ambliopía es más frecuente cuando uno de los ojos ve bien y el otro no, debido a un fenómeno de dominancia similar al de la mano derecha con la izquierda; el manejo adecuado y oportuno puede revertir este problema y permitir un desarrollo funcional y adecuado en ambos ojos.

En los niños es más frecuente el diagnóstico de la hipermetropía- 10% a 15% de la población infantil- pues generalmente viene asociada a ojos pequeños, entonces, a medida que el niño crece, la hipermetropía disminuye y la necesidad de lentes también. | Fuente: Getty Images

Prevención. Es por esta razón que tanto los pediatras, oftalmólogos, como los profesores de colegio recomiendan a los padres que lleven a sus hijos a pasar por un examen oftalmológico con la finalidad de detectar y manejar oportunamente posibles vicios de refracción.

El control médico es cada 6 a 12 meses, según los hallazgos que le encuentren en la evaluación anterior. No por ello, los padres deben dejar de vigilar el cuidado de las monturas de los niños, pues debido a la actividad física propia de su edad, pueden rayar las lunas y/o deformar la montura.

Si se presenta eso es recomendable acudir a la óptica de inmediato para que la reparen. También deben observar algunas señales que podrían presentar los niños y que suelen indicar la presencia de algún vicio de refracción como: dolor de cabeza, fruncir los ojos al leer, acercarse demasiado a la televisión, monitor de computadora,  o libros; frotarse los ojos con frecuencia, etc. En estos casos es mejor contar con la evaluación y opinión de un medico especialista.