Niños: ¿Por qué hacen rabietas?

Los niños pequeños deben aprender a esperar, tolerar y aceptar.

Los niños pequeños deben aprender a esperar, tolerar y aceptar. | Fuente: Getty Images

Los niños pequeños por naturaleza tienden a ser egocéntricos, a creer y sentir que el mundo gira a su alrededor sin mayor límite, desean tener y acceder a todo lo que quieren, en el momento en que lo quieren, no saben esperar, no tienen paciencia ni tolerancia.

 Esta realidad está además acentuada y marcada por el hecho de que no tienen interiorizado el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás, en las reglas y acuerdos que están planteados para atender la necesidad de todos y no solo de ellos.

Los niños pequeños por naturaleza tienden a ser egocéntricos | Fuente: Getty Images

Por esta razón, ante cualquier límite o negativa, pueden sentirse muy mal, ofuscarse y sentir la espera o la negativa como algo muy injusto y terrible; realmente no logran entender por qué no se les atiende inmediatamente en sus deseos. Además, en muchos casos, no cuentan con herramientas para manejar o controlar su malestar.

La falta de tolerancia de los niños está relacionada con la creencia de que la vida deber ser fácil, cómoda e inmediata.  Y en el desarrollo de esta creencia están, en muchos casos, involucrados los padres que adoptan una actitud permisiva, facilista, que atiende los deseos de sus hijos con prontitud y sin límites con la falsa creencia de que es una manera de amar y atender bien, sin hacerlos sufrir.

Ellos pueden sobre dimensionar situaciones de la vida cotidiana. | Fuente: Getty Images

De este modo los niños no logran controlar ni aplazar sus deseos, se limita la capacidad de escucha cuando el discurso del adulto demanda de ellos comprensión y tolerancia. Por lo tanto, tampoco están preparados para perder de un modo constructivo ni para modular sus esfuerzos, ni luchar por sus metas y objetivos.

Es en esta coyuntura que se instalan los berrinches, pataletas y reacciones sobredimensionadas, y las actitudes confrontativas e incluso desafiantes, ante situaciones cotidianas que los niños tendrían que ir haciendo frente como un modo constructivo e ir avanzando, creciendo emocionalmente y fortaleciéndose con cada reto.