Perú lidera ranking de países con más casos de tuberculosis en América

Nuestro país cuenta con el mayor número de casos de la enfermedad neumológica solo después de Brasil, con más del 55% de los casos en Lima y Callao.

El Perú es el segundo lugar con el mayor número de casos de tuberculosis en América, ubicado después de Brasil, concentrando el 55% de sus casos en Lima y Callao. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: SIphotography

Hace unas semanas se llevó a cabo con éxito la Quinta Jornada Científico Internacional titulada Investigación Peruana para el Control de la Tuberculosis en Lima, donde se presentaron estadísticas sobre la situación actual de la enfermedad y avances en métodos diagnósticos, como datos más resaltantes.

En el evento se remarcó que la tuberculosis es una enfermedad que continúa representando un problema de salud pública en nuestro país.  No es un mal que pertenece al pasado. Anualmente, más de 30 mil peruanos se enfrentan a este diagnóstico, de los que 1300 presentan la variedad causada por bacterias resistentes- multidrogorresistente- que son más difíciles de tratar.

El Perú es el segundo lugar con el mayor número de casos de tuberculosis en América, ubicado después de Brasil, concentrando el 55% de sus casos en Lima y Callao. De esos pacientes, el 70% corresponden a la población económicamente activa, por lo que su impacto directo e indirecto en la economía familiar y nacional es significativo.

La transmisión se realiza a través de la vía aérea cuando la persona enferma elimina miles o millones de bacilos a través de minúsculas gotas de saliva al toser, estornudar o hablar. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: ilbusca

En los últimos 25 años se han conseguido logros importantes relacionados a la reducción de los indicadores de tuberculosis en el país. Por ejemplo, haber reducido en 50% los casos nuevos al año respecto a los registrados en 1990. Sin embargo, los esfuerzos de la autoridad sanitaria son insuficientes en la medida que la enfermedad trasciende el tema médico.

Continuará existiendo alta carga de casos de tuberculosis mientras no se aborden y resuelvan, al menos de manera parcial, factores como las barreras en el acceso a los servicios de salud en un efectivo enfoque multisectorial.

Esos factores predisponen de distintas maneras a que el germen de la tuberculosis, conocido como el bacilo de Koch, se disemine con mayor facilidad entre personas susceptibles.

La transmisión se realiza a través de la vía aérea cuando la persona enferma elimina miles o millones de bacilos a través de minúsculas gotas de saliva al toser, estornudar o hablar. Estas partículas, en un lugar pobremente ventilado y con alta concentración de personas, pueden permanecer suspendidas en el aire hasta un máximo de 48 horas, y ser inhaladas por personas expuestas, causando la infección o contagio.

Sin embargo, una persona contagiada no necesariamente va a desarrollar la enfermedad por tuberculosis. Se estima que solo el 10% de las personas contagiadas desarrollará de esta condición.

Esto suele ocurrir cuando existe un problema en la inmunidad del sujeto, es decir en su sistema de defensa y ante condiciones crónicas debilitantes como diabetes, cáncer, desnutrición, obesidad, entre otras, así como en personas con malos hábitos alimentarios como dietas mal llevadas y sobrecarga física-mental.

La tuberculosis es una enfermedad completamente prevenible y curable.


¿Cómo sospechar que estamos enfermos de tuberculosis?

La forma más frecuente de tuberculosis es la pulmonar, en más del 80-85% de casos. Frecuentemente, las personas afectadas suelen presentar tos con flema por más de dos semanas, sudoración o fiebre por las tardes, escalofríos, pérdida de peso y apetito.

En general, ante estos síntomas o con cualquier proceso respiratorio que dura más de dos semanas, es necesario acudir a un médico para la respectiva atención y despistaje. De ser necesario, podría requerirse exámenes de esputo (flema) y una radiografía de pulmones para ampliar los estudios.

Una vez diagnosticada la tuberculosis, la clave del éxito del tratamiento es su inicio precoz y su cumplimiento estricto. Es preocupante que en algunas localidades del país, hasta el 10% de personas abandonan el tratamiento por diversos motivos, y otro tanto lo recibe de manera irregular (dejar de tomar el tratamiento de manera continua), todo lo cual puede producir recaídas, diseminación de la enfermedad en la familia o comunidad, y constituye un riesgo para producir gérmenes resistentes.

El tratamiento debe ser supervisado directamente por el personal sanitario para garantizar su cumplimiento. Actualmente se cuenta con el acceso a exámenes microbiológicos especiales para detectar precozmente la presencia de gérmenes resistentes, lo cual es imprescindible para poder dar un tratamiento diferenciado, utilizando otros medicamentos que requieren un mayor tiempo de terapia.

La forma más frecuente de tuberculosis es la pulmonar, en más del 80-85% de casos. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Sasha_Suzi

¿Cómo prevenir esta enfermedad?

* Asegurando una ventilación e iluminación naturales en nuestros hogares, centros de estudios, de labores, transporte público, etc.

* Llevando un estilo de vida saludable mediante una dieta balanceada y con horarios de alimentación fijos, además de ejercicio regular y tiempo de sueño adecuado.

* Utilizando medidas de cuidado de la tos como cubrirnos con el pliegue del codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar.

* Acudiendo a una evaluación médica ante resfríos o procesos respiratorios que se prolonguen más de dos semanas. Evitar la automedicación.

* Asegurando que las personas afectadas por tuberculosis cumplan estrictamente con el tratamiento antibiótico indicado.