¿Por qué algunas personas suben de peso en invierno?

Algunas personas tienen la necesidad imperativa de comer si sienten frío. La composición corporal tiene mucho que ver.

Si nuestra salud tiene un problema, nuestro cuerpo establece prioridades, y una de las primeras cosas de las que prescinde es del sexo. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

No estás en movimiento, la temperatura de tu piel es de 36 grados mientras que la temperatura ambiental es de al menos 15. Frente a esta diferencia tu cuerpo necesita mantener el calor y está capacitado para mantener su temperatura corporal, para lograrlo, una serie de mecanismos se activan automáticamente.

Desde que la temperatura de la piel desciende a rangos menores de 37 grados, los vasos sanguíneos se contraen disminuyendo el flujo de la sangre para mantener calor en la piel, se detiene la sudoración. Según la necesidad puede presentarse un temblor para que los músculos generen calor y una serie de señales químicas promovidas por noradrenalina, adrenalina y tiroxina se activan para generar más calor.

Si se está en estado de reposo, la generación de calor gracias al músculo representa el 20 %, el escalofrío o el temblor corporal puede producir hasta un 50 % de la energía o calor que se requiere en ese momento, pero si se está practicando ejercicio físico ésta se puede incrementar en 10 veces.

¿Será mejor pasar frío para gastar energía del cuerpo y así perder peso? La respuesta es no. Lo ideal es mejorar la composición corporal practicando actividad física que busque aumentar masa muscular, más aún si recordamos que indistintamente de la actividad física, el proceso de envejecimiento empieza alrededor de los 30 años y a partir de los 40 años hay una pérdida natural de masa muscular que debemos minimizar con dieta saludable y ejercicio.

¿Por qué se gana peso? Algunas personas tienen la necesidad imperativa de comer si sienten frío. La composición corporal tiene mucho que ver. Una persona sedentaria (practica menos de dos horas y media de ejercicio en la semana), incluso cuando se mantenga dentro de un peso saludable va perdiendo musculatura incrementando en su lugar el porcentaje de grasa; de esa manera el músculo es menos efectivo para generar calor frente al frío.

En este caso, al no ser suficiente el calor que se genera desde el músculo en reposo, como mecanismo de urgencia el cuerpo pide más energía del alimento (fuente de almidones o azúcares) para ayudarse y activar el metabolismo que a su vez genera energía. Pero si no se tiene un control de lo que se come, este alimento puede cargar mucho más energía de lo que utiliza el cuerpo y el excedente se almacena en forma de grasa ganando más peso.

Recomendaciones:

   Cuida tu reserva muscular practicando actividad física al menos 30 minutos diarios adicionales a tu rutina diaria.
-    Frente al impulso de comer por frío, elije las bebidas calientes de preferencia libres de azúcar agregada. Un emoliente, chía o linaza son buenas    alternativas, pues contribuyen con la saciedad, son naturales y el calor que aportan ayuda a mantener la temperatura.
-    Si suele ser friolento, procure llevar más abrigo.
   La sopa como plato de fondo (con alguna carne y vegetales) puede ser un aliado, puede aportar poca caloría y calienta el cuerpo. Y la fruta fresca, deshidratada o seca entre comidas complementan bien el menú del día.