Problemas físicos y psicológicos que impactan en la sexualidad

Si nuestra salud tiene un problema, nuestro cuerpo establece prioridades, y una de las primeras cosas de las que prescinde es del sexo.

Siempre que sexualmente fallemos con regularidad, no busquemos la solución en pastillas. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Siempre debemos tener en cuenta que en las relaciones sexuales hay muchos aspectos que pueden fallar. Si bien el proceso natural es comenzar por la atracción y el deseo, luego la excitación y respuesta sexual, el goce o disfrute placentero y finalmente el clímax u orgasmo (del cual no todas las personas conocen pero dicen conocer o hacen creer a su pareja que lo han experimentado); todo ello es mucho más complejo de lo que pensamos.

Nuestro cuerpo, nuestro cerebro establece siempre prioridades, y el principal es nuestro instinto de supervivencia. Siempre buscamos estar a salvo y para ello estar sanos, por eso, nos alimentamos, bebemos líquidos, dormimos, expulsamos lo que no sirve del cuerpo, respiramos, nos abrigamos, etc. Luego de sentir que tenemos satisfechas todas estas necesidades primarias, surge el instinto sexual y el deseo de reproducción (deseos distintos en su naturaleza para el ser humano, puesto que no todos desean reproducirse por ejemplo), pero ello no es tan fuerte como el de supervivencia.

Si nuestra salud tiene un problema, nuestro cuerpo establece prioridades, y una de las primeras cosas de las que prescinde es del sexo (no solamente coital sino de cualquier tipo de manifestación erótica y placentera que lo pueda evocar). Es por ello, que siempre decimos que tenemos que “escuchar al cuerpo”, puesto que él nos habla de un síntoma entorno al cual puede hacer un sinfín de causales. Siempre que consideramos que no hemos tenido un buen rendimiento sexual, lo primero que debemos de considerar es que nuestro cuerpo nos está avisando que podemos tener un problema de salud, ya sea físico o psicológico (desde lo emocional circunstancial hasta lo patológico).

¿Cómo afecta la falta de salud a nuestra sexualidad? El simple hecho de no estar bien alimentado hace que el propio cuerpo establezca prioridades y guarde las pocas energías que tiene para mantener otras funciones vitales. En otras ocasiones, un problema de salud nos puede provocar la falta de deseo sexual o incluso una disfunción eréctil. Tratar la enfermedad y controlarla, en caso de que sea crónica, solucionará el problema sin necesidad de tratamiento específico para la disfunción sexual. Por el contrario, si se trata de tapar el síntoma con fármacos, el problema se puede hacer más grave. Uno de los casos más frecuentes es la diabetes, para colocar un ejemplo, y al principio una de sus principales consecuencias es la disfunción eréctil (producto del problema de la enfermedad con el fluido sanguíneo). Es como un aviso de que nuestro cuerpo no funciona correctamente. Si la diabetes no se trata puede causar un padecimiento más grave; pero lamentablemente, muchas personas no saben que son diabéticas y optan por comprar medicamentos para la disfunción eréctil, lo cual solucionaría el problema del momento pero a la larga dejaría de ser útil, puesto que ambas enfermedades avanzan si  ser debidamente tratadas; y llegan al médico cuando el problema es más severo.

Los fármacos que tomamos para tratar enfermedades, por ejemplo la hipertensión, pueden tener efectos secundarios en nuestra sexualidad como disminuir el deseo sexual. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

En otras ocasiones, los fármacos que tomamos para tratar enfermedades, por ejemplo la hipertensión, pueden tener efectos secundarios en nuestra sexualidad como disminuir el deseo sexual, retardar la eyaculación o causar disfunción eréctil. Lo que debes tener en cuenta es que no todos causan ese efecto secundario. Si a partir de que empezaste a tomar un fármaco comenzaste a padecer un problema sexual, no te resignes a no tener una sexualidad plena. Coméntaselo al médico, el simple hecho de cambiar el fármaco puede hacer la diferencia.

Desde lo psicológico, más allá de haber un problema mental, hay aspectos del día a día que suelen impactar negativamente en nuestra relación de pareja y en nuestra sexualidad. Uno de ellos, por ejemplo es la ansiedad, que si bien todas las personas la tenemos en algún nivel, el problema viene cuando hay un descontrol y ello influye en nuestras tareas cotidianas (laborales, estudios, sexuales, etc.). Por otro lado, es común hablar de depresión, al generalizarlo en el argot popular a los sentimientos de tristeza, que si bien influyen en nuestro deseo sexual. Cuando estas emociones no son bien tratadas o no les prestamos atención, pueden llegar a desarrollar verdaderas depresiones más severas, y con ello terminar de dañar nuestra relación de pareja y nuestra sexualidad.

Siempre que nos sintamos mal emocionalmente busquemos ayuda profesional. Siempre que sexualmente fallemos con regularidad, no busquemos la solución en pastillas. Hay una enfermedad de trasfondo por tratar. Un médico, un psicólogo, un sexólogo siempre podrán ayudarte.

Fármacos que pueden impactar en nuestro desempeño sexual:

•    Sedantes.
•    Antidepresivos.
•    Medicamentos para tratar la hipertensión.
•    Medicamentos para tratar el colesterol.
•    Medicamentos para tratar los problemas de hiperplasia benigna de próstata.
•    Algunas quimioterapias.

Aspectos que impactan en el desempeño sexual:

Físico:
•    Enfermedades: diabetes, esclerosis múltiple, problemas cardiovasculares, drogadicción, desnutrición, obesidad.
•    Interacciones con fármacos: antidepresivos, antihipertensivos, ansiolíticos, relajantes, neurolépticos, oncológicos, antiulcerantes.

Psicológicos:
•    Estrés.
•    Trastorno alimentación.
•    Depresión.
•    Ansiedad crónica o generalizada.
•    Trastornos bipolares.