Salud pública: la delincuencia como causa y consecuencia

No podemos dar la espalda al problema y decir que no nos compete, porque esta impacta en toda la dinámica social.

La delincuencia es un problema de salud pública que atenta no sólo a la salud física, sino también a la mental. | Fuente: Getty Images

Según los reportes policiales, la delincuencia es un problema social que va en aumento. Una situación que muchos piensan debe ser atendida sólo por la policía u otros agentes del orden. Sin embargo, es más compleja que cualquier otro problema social, es causa y consecuencia a la vez, por lo tanto requiere acciones contundentes en sus distintos niveles.

La delincuencia es un problema de salud pública que atenta no sólo a la salud física sino también a la mental, ya que afecta el bienestar y calidad de vida de las personas. Los actos no atentan sólo a las víctimas, sino también a aquellos que llamamos delincuentes.

Este es un problema multidimensional, por lo que requiere acciones conjuntas entre diversas instituciones (municipalidades, escuelas, universidades, policía, juzgados, empresas y demás instituciones gubernamentales y no gubernamentales). Por ejemplo, tener colaboradores trabajando más de 12 horas al día provoca la ausencia de los padres en la familia, dejando en abandono a nuestros niños, niñas y adolescentes, exponiéndolos a un mayor riesgo de participar en actos delincuenciales u otros problemas sociales.

Todos y todas podemos combatir la delincuencia desde la profesión o cargo que desarrollemos. | Fuente: Getty Images

Por lo tanto, todos y todas podemos combatir la delincuencia desde la profesión o cargo que desarrollemos. No podemos dar la espalda al problema y decir que no nos compete porque la delincuencia afecta a todas las personas, a algunas de manera más directa que a otras, pero al fin y al cabo impacta en toda la dinámica social.

Es la evidencia de lo poco que avanzamos como seres humanos, no construimos un mundo donde todos tengan las mismas oportunidades; por el contrario, contribuimos con un sistema consumista e individualista, que en vez de unirnos, nos aleja de los demás, haciéndonos pensar que sólo aquellos que tienen dinero reciben lo que por derecho nos corresponde a todos: educación y salud.

Comencemos en la familia, implicándonos en la formación de los niños, niñas y adolescentes. En el trabajo, realizando negociaciones justas que garanticen el bienestar de las personas y no las ganancias de la empresa. En los centros educativos, brindando una educación de calidad. En las calles, dando una mano o una sonrisa cortés que le permita a los niños y niñas creer de nuevo en nosotros.

Es un problema que afecta a la dinámica social, por lo tanto son las relaciones las que producen, mantienen o modifican los problemas de salud pública, como la delincuencia.