La indisoluble relación entre la salud mental y la física

Según la psicóloga Jacquelinee Rojas, las enfermedades no sólo afectan nuestro cuerpo, sino también nuestra mente y a las personas que nos rodean.

Las conductas saludables se construyen a través de un proceso de aprendizaje. | Fuente: Getty Images

No existe enfermedad donde la salud mental no se encuentre implicada, tanto en sus causas como en sus consecuencias. Por ello debemos tener especial atención y cuidado en este aspecto.

La adquisición de muchos males está relacionada con la manifestación de conductas no saludables o de riesgo que debemos prevenir, como: comer en exceso, consumir alcohol o tabaco, automedicarse, entre otras.

También los tratamientos médicos requieren hábitos como: comer alimentos balanceados, beber agua, lavarse las manos, dormir 8 horas diarias, hacer ejercicios, entre otras. Estos comportamientos no sólo ayudan en la recuperación, sino también en la prevención de enfermedades.

Para prevenir conductas de riesgo y promover otras saludables, los profesionales de la salud y la población en general debemos comprender que éstas se construyen a través de un proceso de aprendizaje.

La forma más frecuente y cotidiana de aprender se produce en las relaciones sociales. La conducta es el plano visible. Le anteceden un conjunto de ideas, creencias y valoraciones que conforman un sistema de pensamiento singular plasmado en la cultura de nuestra sociedad, la cual se construye o modifica mediante las relaciones con los demás.

Las relaciones son esenciales para el proceso de recuperación y curación de las enfermedades. | Fuente: Getty Images

Las relaciones son esenciales para el proceso de recuperación y curación de las enfermedades. Las personas requieren de un acompañamiento que brinde un soporte emocional para reestablecer y/o mantener un estado de bienestar.

Entonces ¿cómo construir relaciones saludables? Aquí le brindamos algunas pautas:

-Reconocer que las personas son seres humanos que piensan sienten y tienen sueños, desde los más pequeños hasta los más grandes, sin diferencias de género.
-Respetar y aceptar a las personas con sus diferencias.
-Recordar a las personas que nos rodean, las capacidades y talentos que poseen.
-Propiciar espacios de diálogo, que no es lo mismo que sólo hablar, sino escuchar y compartir las experiencias.
-En situaciones difíciles es importante mostrar empatía. A veces solo requiere de un silencioso acompañamiento o unas simples palabras, como: “gracias por compartir conmigo esto” o “es difícil sentir lo mismo, pero te quiero acompañar”.

Las enfermedades no sólo afectan nuestro cuerpo, sino también nuestra mente y a las personas que nos rodean.

La salud es un estado de bienestar que requiere espacios que la promuevan. Podemos lograrlo, construyendo relaciones saludables.