Niveles de cambio en las personas

Es probable que las personas que no han podido cambiar es que realmente no quieren, aunque digan que sí.

Haz lo que quieras hacer para que acabes siendo quien tú quieres ser, el trabajo está en ti. | Fuente: Getty Images

Esto depende de lo que cada uno entienda por la palabra cambio. Es posible cambiar hábitos, conductas, pensamientos, creencias y hasta matizar rasgos de personalidad; pero que una persona cambie por completo, es imposible, a menos que tenga un accidente que haga que pierda la memoria. Entonces la respuesta es sí, la gente sí cambia, aunque puede parecer la misma, sin serlo.

Quizá empezaste cambios en tu vida, como meditar, hacer deporte o a comer más sano. La gente puede verte igual, pero tú has cambiado ciertos hábitos que quizá al principio no se noten, o puedes ser el mismo sin parecerlo. Puedes cambiar de look, vestirte de blanco o recitar mantras todo el día, pero en el fondo sabes que sigues siendo rencoroso y envidioso con los demás. Eso no es cambiar, dirán algunos.

Si eres de pensamiento blanco/negro, todo/nada, entonces para ti nada será suficiente para decir que alguien ha cambiado. Por ejemplo piensa en un auto: le cambias el color ¿ha cambiado? Además le cambias las llantas, ¿y ahora? Luego le cambias las puertas y equipo de sonido. Ahora además le cambias el motor. ¿Ya es otro o lo que tú entiendes por auto es el chasis y su carrocería?. ¿Y si de pronto sin cambiar nada le haces una reprogramación de la máquina y aumentas sus caballos de fuerza… ¿Es el mismo aunque ya no se comporte igual? Entonces se trata de quién mire los cambios para definirlos.

En la vida existe un eterno continuo de cambios y etapas. Hay personas que cambian por ciclos de vida como los años o etapas como ser padres o no. Hay personas para quienes cambiar les resulta más fácil y esto se debe al motivo por el que se inicia el cambio. La madurez emocional y la resiliencia como recursos internos de la persona viabilizan el tránsito a los cambios, por eso hay personas que intentan cambiar y no pueden.

Es probable que las personas que no han podido cambiar es que realmente no quieren, aunque digan que sí. | Fuente: Getty Images

También es probable que las personas que no han podido cambiar es que realmente no quieren, aunque digan que sí. Probablemente obtienen ganancias secundarias de mantenerse siendo como son (esto es algo inconsciente que se refiere a que si hago ese cambio dejaría esto que tengo que también lo quiero y no estoy dispuesto a dejar) esto es una fuerza inconsciente que les previene del cambio por algún miedo o una gran necesidad.

Para otros podría ser la creencia de que no pueden cambiar. Que así son y que no hay nada que puedan hacer para cambiar nada de sí mismos. Como si hubiera una especie de predestinación. Tal vez pasa que aquellos que han intentado cambiar, hacen cambios, pero no de la manera que esperan hacerlos. Una vez más el pensamiento blanco/negro o expectativas fantasiosas acerca del cambio en tiempo y/o forma. El que busque cambiar o que otro cambie por completo seguro dirá que cambiar no se puede.

Cambiemos la pregunta entonces. ¿Puedo cambiar? vs ¿Qué sí puedo cambiar de mí? Ante la posibilidad de cambiar no somos ni omnipotentes ni tampoco impotentes.

Niveles de cambio

Pensemos que estamos formados por 5 niveles. Un nivel de identidad, luego un segundo de creencias y valores, después un tercero de habilidades, otro de conductas y finalmente un quinto nivel llamado entorno o medio ambiente. Cambiar la identidad no es sencillo; tendrías que cambiar muchas cosas de ti y además invertir mucho tiempo. Cambiar creencias y tampoco es sencillo, pero es más viable que la identidad. Cambiar habilidades es más probable. Unas se pierden, incluso por la edad, y otras se aprenden o desarrollan. Cambiar conductas es mucho más probable que suceda en un plazo relativamente corto (comparado con los otros niveles), siempre que se quieran cambiar. Finalmente quizá solos no podemos cambiar el entorno, pero sí podemos influir en él o inspirar a otros para hacerlo. Esto te interesa: ¿Le temes a los cambios? Si eres de los que aun así siguen pensando que la gente no cambia, perfecto. Entonces tú eres la mejor prueba de que uno puede alterar su vida proponiéndose algo. Tú te has propuesto creer que la gente no cambia y lo has conseguido.

¿O acaso crees que eres de los que nacieron creyendo que cambiar no es posible? ¿O al nacer no tenías ninguna creencia y la adquiriste? Si es así, entonces algo cambió en ti, ¿o no? La cuestión sería que conserves esa creencia para ti y dejes de querer cambiar a los que creen que sí se puede cambiar para que crean que no pueden cambiar. Quizá deberías dejar de expresar tus creencias personales como si estas fueran una verdad inobjetable y dejar de usar estas frases: Ni lo intentes. No vale la pena. Verás cómo al poco tiempo de tu cambio vuelves a lo mismo. No me vengas con que ahora eres muy zen y paciente y que nada te afecta. A quién quieres impresionar; tú no eres así. La gente no cambia.

Cambiemos la pregunta entonces. ¿Puedo cambiar? vs ¿Qué sí puedo cambiar de mí? | Fuente: Getty Images

Entonces ¿hay que decirle a la gente que sí puede cambiar aunque yo no crea eso?

Lo ideal es que no te sientas obligado a ir contra tus creencias, no tienes que llegar a eso, pero al menos deja que cada uno decida de lo que es capaz o no. Lo que es posible para cada uno dentro de su propio marco de referencia. Otro posible efecto negativo de esta creencia está ligado al tema del perdón, por ejemplo. Te costará mucho trabajo dar una segunda oportunidad a quien juzgas por una sola acción o un error porque dirás que “ahora sí conociste quién es verdaderamente esa persona.

Por ejemplo, hay personas que me dicen: Siento que mi pareja ha cambiado y es otra persona. Si eres de los del pensamiento opuesto (que todo se puede cambiar con tal que haya voluntad) Quizá tampoco es una afirmación tan objetiva. Creer que todo cambio es posible o sencillo te puede frustrar y acabarás por sentir que nada de ti se puede cambiar o, peor aún, que tú no eres capaz de cambio alguno si no lo logras en el tiempo o la forma que esperas.

También ten cuidado, porque podrías permitir constantes abusos de alguien creyendo cada vez la promesa de que “ahora sí” ya va a cambiar sin hacerlo nunca. ¿Qué hago si alguien a quien quiero debe cambiar, pero no quiere? Primero pregúntate si esa persona quiere cambiar eso que tú quieres que cambie; luego, si puede hacerlo y finalmente si tú eres la persona más capacitada para guiarlo en ese cambio adelante, sin embargo es mejor que acuda a un especialista en cambio de conductas como un Psicoterapeuta. Querer cambiar a otros es más complicado, especialmente si no te han pedido que los ayudes con eso. Tal vez no es que esa persona no quiera o pueda cambiar, sino que tú no has logrado que haga ese cambio que tú quieres. Entonces el problema es tuyo. Recuerda que el que tú no seas capaz de cambiar a otro no significa que la gente no pueda cambiar. Ya sea porque que amas mucho a esa persona y estas convencido que le conviene cambiar, pero recuerda que no eres omnipotente, ni el otro enteramente impotente, el cambio es una decisión personal. De hecho querer cambiar a un ser querido muy cercano es contraproducente. A mayor grado de cercanía se percibe más influencia y las defensas se activan con más fuerza, por lo que sólo se generará conflicto y un cambio negativo en la calidad de su relación.

 ¿Entonces que cada uno crea lo que le dé la gana y asunto resuelto? Sí, eso siempre es una posibilidad. Pero también, si una relación es importante para ti, lo que quieres es cuidar la relación y no empeorarla. Siempre puedes ofrecer al otro tu punto de vista y de ahí dejar que el otro decida cuál rumbo decide tomar y tú ajustar el tuyo en consecuencia. Haz lo que quieras hacer para que acabes siendo quien tú quieres ser, el trabajo está en ti.