Abuso sexual en niños: Los padres de las víctimas también necesitan recibir ayuda psicológica

De acuerdo con los especialistas, las primeras 72 horas tras una violación son vitales para ayudar a las víctimas. El apoyo incondicional de la familia también es necesario.

En su primera infancia, una niña gana autonomía y su lenguaje es más fluido. Sin embargo, una menor que sufre de abuso sexual cambia drásticamente estas características. Presenta alteraciones del sueño como pesadillas y 'flashbacks'. Los especialistas recomiendan una intervención psicoterapéutica inmediata ─dentro de las primeras 72 horas tras haberse cometido la agresión─ y continuarla todo el tiempo que sea necesario.

El seguimiento al comportamiento de la víctima es importante: conforme pasa el tiempo los padres pueden llegar a considerar que el problema ya está resuelto. No obstante, el estrés postraumático se presenta hasta seis meses después de la agresión. Algunos piensan incluso que las víctimas olvidan. “El olvido es un buen mecanismo de defensa para una persona que no sabe cómo actuar, pero el evento traumático no se cierra en la vida de la persona tan fácilmente”, aseguró el médico psiquiatra Carlos Bromley durante un panel realizado en el programa "Sin vueltas" de RPP Noticias.

Las víctimas de una agresión sexual deben someterse a una psicoterapia individual y estar acompañadas de su familia. Los padres también reciben tratamiento, ya que es importante que se les proporcione las pautas necesarias para que acojan y transmitan seguridad a sus hijos. La asesoría psicológica transformará a una víctima en una persona con resiliencia.

“Sin duda, que la víctima entre a ser atendida en un proceso psicoterapéutico va a prevenir discapacidades que se pueden instalar para toda la vida porque una violación sexual que no recibe un apoyo genera una discapacidad mental”, aseguró Rossina Guerrero, psicóloga de Promsex.

De acuerdo a cifras del INPE, en el 2017 el 9.4% de reos están presos por delitos de violación sexual a menores de edad. Este delito es el segundo por el que más gente va a prisión. “Es típico que los agresores justifiquen sus actos y también que trasladen la responsabilidad a las niñas. Los violadores piensan que una violación es un ‘cariño’”, sostuvo la psicóloga Rossina Guerrero.

Los agresores influyen en sus víctimas con calificativos que suben su autoestima. Según los especialistas, estas permiten que el agresor mantenga un contacto físico mínimo con ellas, como una caricia, o aceptan algún halago mencionado con humor.

Los violadores se dan cuenta de que el acto que cometen es inmoral y contra la ley, pero aun así cometen el delito. “Hay mucha complacencia para el abuso sexual. Ellos consideran el delito como algo de la cotidianeidad. Creen que la víctima lo disfruta e inclusive los he escuchado autodenominarse como ‘víctimas de seducción’”, acotó Carlos Bromley.