¿Cómo se logra un trasplante de pene?

Además de una compleja intervención quirúrgica, es necesaria una preparación psicológica del paciente.

La reciente noticia del primer trasplante de pene realizado con éxito en los Estados Unidos (EE.UU.), hace que nos preguntemos ¿cómo es posible una operación tan delicada y compleja?

Compatibilidad de tejidos. Como ocurrió con el paciente Thomas Manning, de 64 años, la delicada intervención para reconstruir el órgano sexual toma alrededor de 15 horas. El órgano debe proceder de un donante joven fallecido, que tuvo que pasar por una prueba de compatibilidad de tejidos.

"Todos los seres humanos así como tenemos una huella digital, tenemos en nuestros tejidos el sistema HLA, un sistema muy preciso de compatibilidad de tejidos", explicó el doctor Elmer Huerta durante el bloque radial Hablemos de Salud de RPP Noticias.

Delicada operación. Una vez que se encuentra un donante compatible, procede una compleja operación. "Consiste en coser microscópicamente la uretra, que es por donde sale la orina, las arterias, las venas, los nervios y la piel", dijo el galeno.

Preparación psicológica. El candidato debe estar preparado psicológicamente, ya que la operación puede ser exitosa o fracasar, e incluso tener que ser revertida. Además, es necesario que esté preparado para poder aceptar el órgano trasplantado.

Thomas Manning sufrió un tumor cancerígeno en el pene que obligó a que se lo amputaran parcialmente en 2012. | Fuente: RPP | Fotógrafo: EFE

Recuperación de la funcionalidad sexual. De acuerdo al doctor Huerta eso sí es posible, tal y como ocurrió con un joven sudafricano de 21 años en 2014, quien no solo recuperó todas sus funciones sexuales, sino que además logró tener un hijo.

Aunque un trasplante de pene realizado en China el año 2006 no funcionó, pues el paciente rechazó el nuevo miembro y tuvo que finalmente ser amputado días después.

Y es que además es complicado asegurar que el paciente evite el rechazo y recupere el adecuado flujo sanguíneo.

Expectativas. Los casos de cáncer de pene son mucho menos frecuentes que los cánceres de mama, de allí que este tipo de intervenciones no sean tan recurrentes. Sin embargo, la idea de esta práctica busca beneficiar a veteranos con heridas de guerra en los genitales o mutilaciones a ese nivel.