El consumo excesivo de bebidas azucaradas afecta el corazón, hígado y cerebro

La obesidad en perspectiva: el azúcar inflama las células del cuerpo cuando se consume en exceso. Es altamente adictiva y su abuso puede irritar al páncreas.

El incremento del impuesto a las bebidas con alto contenido de azúcar dictado por el Gobierno busca frenar un grave problema de salud: la obesidad. Tras conocerse que se incrementará en 25% la tasa del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a este tipo de bebidas, especialistas comentan cuál es su impacto y cómo genera un círculo vicioso en el cuerpo.

“El azúcar es un gran inflamatorio. El problema es que es altamente adictivo. Tiene una relación directa al hipotálamo, que es el centro de las adicciones en el cerebro. Aquí se produce que, llegado un momento, necesites algo dulce para levantar el día”, comenta la nutricionista ortomolecular Martina Gómez.

"Lo mismo que genera el azúcar simple, lo hace en mayor dimensión la bebida azucarada. Inflama todo: corazón, hígado y cerebro", agrega. La especialista sostiene que uno de sus efectos es deshidratar nuestras células. Por eso es que cuando se termina la bebida no se satisface la sed.

Al inflamarse, el páncreas se resiste a producir la hormona insulina, la cual promueve en las células el uso de glucosa (azúcar de la sangre). Es entonces cuando se elevan los niveles de azúcar. “La obesidad hace que el páncreas con el tiempo se agote. Inicialmente, hay una resistencia a la insulina, pero luego esta producción de insulina se va a traducir en una disfunción pancreática y la persona puede terminar desarrollando diabetes”, afirma Miguel Guillén, endocrinólogo de la Clínica Ricardo Palma.  

Por otro lado, las células de una persona obesa se llenan de grasa y las arterias de su corazón y cerebro se alteran. “La obesidad se considera una patología porque puede producir enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, dislipidemia (elevación de grasa en la sangre, colesterol alto o triglicéridos), infartos, hígado graso, artrosis, cáncer, entre otros”, agrega Guillén.

 

 

Sufrir de obesidad significa que las células del cuerpo están deshidratadas y deben ser hidratadas con una alimentación saludable. | Fuente: Getty Images

¿CÓMO SABER SI SE SUFRE DE OBESIDAD?

El índice de masa corporal (IMC) es el indicador que descarta o afirma esto. Se mide en base a una fórmula (peso [kg]/ estatura [m2]) que involucra la talla y el peso. Algunas páginas en internet ayudan a realizar la matemática.

“El IMC en las personas adultas (mayores de 18 años) es normal entre 20 y 24.9. Una persona que tiene de 25 a 29.9 IMC tiene sobrepeso y las que tienen más de 30 IMC sufren de obesidad. El grado uno de obesidad está entre 30 y 35 IMC, el grado dos de 35 a 40 IMC y el grado tres (obesidad mórbida) mayor a 40 IMC”, explica Guillén.

Basta considerar un ejemplo simple: una persona adulta que mide 1.70 metros y pesa entre 60 y 73 kilos, tendría un índice de masa corporal entre 20 y 24.9, lo cual está dentro del promedio. Sin embargo, si el paciente pasa los 74 kilos tendría sobrepeso. Si excediera los 82 kilos estaríamos hablando de obesidad.

Si las personas vieran lo que pasa en sus órganos cuando consumen azúcar, sobretodo azúcar refinada, se asustarían y dejarían de consumir, pero no por una presión de impuestos, sino por consciencia

Martina Gómez, nutricionista ortomolecular.

Las zanahorias sancochadas, por ejemplo, tienen un alto índice de azúcar. | Fuente: Getty Images

¿QUÉ ALIMENTOS CONTRARRESTAN EL EFECTO DEL AZÚCAR?

Sufrir de obesidad significa que las células del cuerpo están deshidratadas y deben ser hidratadas con una alimentación saludable. La nutricionista ortomolecular Martina Gómez, explica que los alimentos ricos en fibra ayudan a aminorar el efecto de los azúcares en la sangre y asiste a la insulina para un mejor funcionamiento.

Cuidado con las ensaladas cocidas. Son opciones interesantes para la alimentación, pero algunas verduras como la zanahorias y betarraga sancochada, por ejemplo, tienen un alto índice de azúcar. Esa verdura naranja debería comerse cruda, rallada o con un aderezo poco calórico (zumo de limón, sal marina o cúrcuma de jengibre).

En las ensaladas crudas, se puede adicionar yacón rallado, el cual optimiza la acción reguladora de la insulina. Se recomienda mucho a las personas con diabetes. “Es importante que nunca falten alimentos crudos y con mucha fibra, ya que estos ayudan a metabolizar rápidamente el exceso de glucosa”, recomienda Gómez.

 

Las zanahorias deberían comerse con un aderezo poco calórico como por ejemplo con cúrcuma de jengibre. | Fuente: Getty Images
Es recomendable consumir vegetales crudos. | Fuente: Getty Images

Las zanahorias bebé con trozos de apio son una lonchera llena de fibra para los niños. Es importante que nunca falten alimentos con esta característica, ya que ayudan a metabolizar rápidamente el exceso de glucosa. Los alimentos de fibra capturan esos azúcares de la sangre que merodean por el cuerpo.

Recordemos que el cerebro es muy tragón de energía y necesita glucosa. Cambiar el azúcar blanco por trozos de pasas es una buena opción para calmar el hambre. Se puede agregar a esas zanahorias bebés con trozos de apio una cucharita de pasas. Asimismo, la miel de maple y la de abeja tiene el mismo efecto.

“Hay extractos muy interesantes para disminuir los azúcares en el cuerpo. Por ejemplo, uno con tres kiwis, una manzana y otra vez un trozo de apio. Si desea puede ponerle un poco de rúcula. La sinergia de esos alimentos hacen que haya una disminución del índice glicémico”, advierte Gómez.